El futuro incierto de los cibercafés

Juan Luis Gallego MADRID

ESPAÑA

JUAN LÁZARO

Gallardón frenó su equiparación con las salas de juego, pero estos establecimientos siguen sin saber si la Administración les hará objeto de una regulación específica y cómo será

16 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha decidido aparcar la regulación de los cibercafés tras dar marcha atrás en su intento de equipararlos a las salas de máquinas recreativas. No hay tiempo en esta legislatura -que concluye con las elecciones del próximo 25 de mayo- de intentar nada más al respecto, reconocen fuentes del Gobierno autonómico. Los más de 200 cibercafés madrileños han acogido con alivio la rectificación de Alberto Ruiz-Gallardón, pero quieren algo más que una promesa verbal de que las condiciones «imposibles» que esa equiparación implicaba han sido definitivamente desechadas. La alarma en el sector saltó a mediados de noviembre pasado, cuando la Asociación Nacional de Cibers y la Asociación de Cibers Madrileños tuvieron conocimiento de la intención de la Dirección General de Ordenación y Gestión del Juego, dependiente de la Consejería de Presidencia, de incluir a los cibercafés en el reglamento que desarrolla la Ley del Juego, imponiéndoles una serie de requisitos -entre ellos, el depósito de una fianza de 36.000 euros- que podría convertir en inviables sus negocios. La movilización fue inmediata. A través de contactos con los medios de comunicación, campañas a través de Internet y reuniones con los responsables políticos consiguieron poner en marcha una reglamentación que, a su juicio, era fruto de las presiones del sector del juego, temerosos ante la competencia de los cibercafés, y ponía además en entredicho la apuesta del Gobierno regional por el ocio alternativo. El 22 de noviembre llegó la constatación del triunfo. Tras una serie de reuniones, ese día el director general de Ordenación y Gestión del Juego, Ginés López, confirmó su disposición a dar marcha atrás. Y, a petición de la Asociación Nacional, aceptó no sólo eliminar la equiparación entre los cibers y las salas de máquinas recreativas, sino también reflejar expresamente en el texto del reglamento de la Ley del Juego que los primeros quedaban «excluidos» de su jurisdicción. Pero fue una rectificación sólo verbal y de ella nada más se ha vuelto a saber, aunque fuentes de la Consejería de Presidencia aseguraron a La Voz de Galicia que, por supuesto, esa promesa sigue viva y que lo que no era más que un borrador de reglamento ha sido ya rectificado para recoger las demandas de los cibercafés. Un precedente Para Eduardo Bazaco, presidente de la Asociación Nacional de Cibers, que los cibers queden expresamente excluidos de la legislación sobre el juego «sienta un precedente» que debiera servir de ejemplo en otras comunidades autónomas, para evitar situaciones como las sufridas en La Rioja, donde la «absurda» regulación del sector ha obligado a cerrar un establecimiento tras otro «hasta que se han quedado en toda la región con cuatro». Lo que no se sabe es qué pasará ahora en Madrid. Actualmente, los cibercafés -que han evolucionado desde su original formato de bares con ordenadores al de tiendas completamente especializadas- se rigen por el convenio general del sector del comercio, pero flota en el ambiente la sensación de que su peculiaridad requiere de una legislación específica. Por si se lleva a cabo, la Asociación arrancó a los responsables políticos un compromiso de que se contaría con ellos. Pero Dolores Elola, presidenta de la Asociación Madrileña, desconfía, entre otras razones porque ese compromiso no ha quedado plasmado por escrito y quienes lo adquirieron pueden no estar en el gobierno tras las elecciones del próximo mayo. De hecho, Elola recuerda que, en febrero pasado, un alto responsable del Ministerio de Ciencia y Tecnología les garantizó que los cibercafés no serían incluidos en la legislación sobre el juego, «y nueve meses después llegó el proyecto de la Comunidad». No todos los cibercafés que surgieron a remolque del boom de Internet, hace ahora cuatro o cinco años, han sobrevivido. Aunque no existe un censo oficial, la Asociación Nacional de Cibercafés calcula que en España hay actualmente entre 2.000 y 2.500, de los cuales más de 200 se encuentran en la comunidad de Madrid. Según la Asociación de Cibers Madrileños, en la mayoría de ellos trabajan dos personas -el dueño y un empleado o dos socios- cuya edad media ronda los 28 años. No existen datos fiables sobre el dinero que mueven, pero fuentes conocedoras del sector afirman que un establecimiento medio puede facturar unos 6.000 euros al mes brutos, de los que hay que descontar los gastos de explotación.