Unos desconocidos roban un perro de raza cazadora en Ciempozuelos y deciden matarlo atándolo a la vía del tren al darse cuenta de que llevaba tatuada su identidad
30 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El maltrato a los animales toma cada vez tintes más macabros y ponen más en duda el grado de humanidad de las personas que lo llevan a cabo. En esta ocasión, la víctima fue una perra perdiguera de Burgos de tres años que vivía en una finca de Ciempozuelos junto a sus cachorros. Unos desalmados entraron en el solar el 7 de diciembre, se la llevaron y, como vieron que no la podían vender porque llevaba un tatuaje en una oreja con todos sus datos identificativos, decidieron quitarla de enmedio atándola a la vía del tren. Un convoy acabó con la vida del animal destrozándole la cabeza. El cuerpo de Sola, ése era su nombre, fue encontrado por la Patrulla Verde del municipio, tras el aviso de un vecino, atado a la vía a 15 metros del andén de la estación en dirección a Madrid. «Llamamos a la Policía Local, hicimos fotos del perro y procedimos a retirar el cadáver», señala Alfonso Torrente, coordinador de este cuerpo de voluntarios. Como Sola llevaba el chip identificativo, los agentes locales se pusieron en contacto con el dueño, Manuel Alguacil, un cazador residente en la localidad toledana de Ontígola. Le comunicaron las circunstancias del suceso y le preguntaron si se quería hacer cargo del cadáver del animal o, en caso contrario, sería llevado a la incineradora. El propietario optó por la segunda opción, lo que extrañó a los miembros de la Patrulla Verde. «Se le vio muy frío y distante», afirmó Torrente. Sin embargo, Manuel Alguacil aclara su actitud: «Cuando la policía nos avisó el sábado por la noche de que nuestro perro había aparecido con la cabeza destrozada en la vía del tren fue un palo. Los agentes me dijeron que o iba a recoger el cadáver de Sola para enterrarlo o ellos lo llevarían a la incineradora. Elegí esta opción porque no quería verlo en esas condiciones. Tampoco deseaba que mi hijo o mi mi mujer lo vieran. Hubiese sido un sufrimiento enorme. Además, ¿qué iba a hacer yo con el cuerpo? Me pareció más correcto que lo llevaran a la incineradora». Tanto la Patrulla Verde como el Ayuntamiento de Ciempozuelos han presentado una denuncia en la Comunidad. Ahora será esta institución la encargada de averiguar quién o quiénes fueron los desaprensivos que acabaron con la vida de Sola de una manera tan inhumana. Pero estos actos malvados suelen acabar sin castigo. El caso más reciente se produjo en una perrera de una localidad de Tarragona, donde un grupo de desalmados entraron hace unos meses y cortaron las dos patas delanteras a casi todos lo canes que había en el local. Prácticamente todos los animales murireron, aunque alguno sigue vivo. Eso sí, los salvajes que lo hicieron continúan libres.