«Hay momentos en los que me gustaría estar allí, pero no está claro hasta qué punto puedes ayudar». Esta incertidumbre desanima a Belinda cuando se plantea dirigirse a su Galicia natal para colaborar en las tareas de limpieza. La cobertura mediática de la catástrofe tampoco le inspira confianza: «los medios intentan esconder algo. Muchos gallegos están siguiendo la información a través de la televisión portuguesa». Sus sentimientos respecto al tema oscilan entre la «impotencia» y el «cabreo» que le producen los aspectos «más patéticos: que Fraga se fuera de caza y que Aznar aún no se haya presentado». Lo más terrible, el drama humano: «he visto por la tele a un hombre que ha tenido que construir él mismo las barreras con colchones viejos». La conclusión de esta pontevedresa es que «parece que no somos españoles».