Ni creíbles ni eficaces

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

12 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Errores Los errores no forzados cometidos por los gobernantes del PP en la crisis del Prestige están generando la desconfianza más absoluta hacia las explicaciones dadas desde los poderes públicos. Una de las cualidades reiteradas por Aznar desde su llegada al poder -la credibilidad- se ha esfumado con la primera gran crisis que afronta como jefe de Gobierno. El otro gran activo del que ha hecho gala el PP desde 1996, la eficacia en la gestión, queda en entredicho por la serie de desaciertos cometidos en los gobiernos central y gallego. «Kili-Kili» El llamado «problema vasco», con su trasfondo terrorista, ha quedado arrinconado de la actualidad por la invasión informativa del desastre en Galicia. A la «chita callando», Ibarretxe camina a una convocatoria anticipada de elecciones autonómicas, tras corroborar su hegemonía electoral en las autonómicas y forales de 2003. El PNV sigue desbocado, mientras PP y PSOE gritan penalty desde un rincón. Un PNV que impulsa unos presupuestos que subvencionan a Batasuna y cierta revista que incita al exterminio, de cabecera Kili-kili. Rebeliones En poco menos de un mes, Ruiz-Gallardón ha reiterado su fervor por lo rebelde. Cómodo en su papel de enfant terrible de la derecha, calificó de «rebeldes» unas declaraciones de Ana Botella, y luego invitó al nuevo decano de los arquitectos a rebelarse con el poder. Rebeldía la de Carter, criticando al Presidente Bush en la entrega de los Nobel. Sumiso Leguina, que -lo cortés no quita lo valiente- debiera haber pedido el voto para «Trini» en el acto del «leguidú». Ambiguo Serrat, que se hizo la foto sin señalar sus discrepancias con el anfitrión.