Un millar de madrileños llevan más de seis meses en lista de espera quirúrgica y hacerse pruebas en los ambulatorios sigue requiriendo una dosis de paciencia superior a la deseable.
06 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«Mi madre tiene 77 años y tienen que operarla de cataratas. Hemos ido al Hospital de la Concepción para hacerle las pruebas y nos han dado cita para el 2004. ¿Alguien me garantiza que mi madre seguirá viva entonces?». Ésta es sólo una de las quejas que se reciben a diario en la Asociación en Defensa del Paciente, que preside Carmen Flores. Como ésta, hay cientos, y es que la sanidad madrileña adolece de muchas cosas pero, sobre todo, sufre unas listas de espera interminables. El Defensor del Pueblo acaba de presentar en el Congreso un informe sobre el tema. Según sus datos, más de mil madrileños, de los 53.552 que estaban esperando ser intervenidos quirúrgicamente en junio, llevaban en esa situación más de seis meses. Sólo por dar unas pinceladas, basta apuntar que en el Hospital de la Princesa la cirugía maxilofacial tiene seis meses de demora; en el Gregorio Marañón están citando para dentro de más de cinco meses a quienes desen hacer las pruebas de alergias infantiles o de urología y, en el Ramón y Cajal, las biopsias tardan dos meses y medio. Hay casos que claman al cielo. En la Asociación de Defensa del Paciente han atendido a un paciente que llevaba dos años en lista de espera para operarse de un oído en el Hospital de la Princesa. Tras llamar para interesarse por una posible fecha fue informado de que en su historial clínico figuraba que ya había sido intervenido, por lo que debía volver a ponerse en la lista de espera y esperar turno. El Doce de Octubre En el Hospital Doce de Octubre, uno de los más importantes de España, hay, según el informe del Defensor del Pueblo, 15.470 personas esperando hacerse algunas de las pruebas diagnósticas más importantes: ecografía, mamografía, TAC o resonancia magnética. De ellas, 6.725 esperan una mamografía. En este centro, hay enfermos que han llegado a esperar 498 días (más de año y medio) por una radiología simple y otros que han aguardado 459 por una eco doppler (realizada por ultrasonidos). Las administraciones son conscientes del problema, pero, según la oposición y las asociaciones de pacientes, «eluden la responsabilidad y lo único que hacen es desviar pacientes a la sanidad privada». En el trasfondo de la situación, según la oposición, «están unas transferencias sanitarias que se aceptaron sin el presupuesto necesario para asumirlas»». El traspaso de las competencias sanitarias a la Comunidad de Madrid se hizo en diciembre del 2001. El acuerdo se firmó con una aportación del Estado de 3.726 millones de euros para el 2002. El hecho de que el presidente regional, Alberto Ruiz Gallardón, se apresurase en ser el primero en aceptar la subida de los carburantes que ofreció el Gobierno como medida compensatoria para financiar la sanidad es, para muchos, «la prueba de que las trasferencias no fueron suficientes y de que las cuentas no le cuadran». En el proyecto de presupuestos de la Comunidad para el 2003, Sanidad es la consejería que más dinero recibirá, 4.570 millones de euros, pero no es la que más crece, es Justicia. La Asociación de Defensa del Paciente no se cree casi ninguna promesa ya. Su presidenta, Carmen Flores, asegura que «si preguntas a las administraciones te dicen que la lista de espera no supera los tres meses y eso es mentira, sólo es cierto en algunas patologías y porque desvían pacientes a la privada». Reclaman una auditoría Tampoco el PSOE es optimista. Su portavoz de Sanidad en la Asamblea madrileña, Lucas Fernández, ha instado al consejero autonómico, José Ignacio Echániz, a llevar a cabo en la región una auditoría para conocer el estado real de las listas de espera. Según asegura, «las esperas que el Imsalud (Instituto Madrileño de la Salud) publica en internet son falsas. Nadie se las cree y seguimos sin conocer las demoras diagnósticas». Desde la Consejería de Sanidad se insiste en que las listas de espera de los hospitales madrileños se han reducido en un 75% desde 1995. Así se lo hizo saber el responsable del departamento, Echániz, al portavoz socialista en un Pleno del mes de abril. «El tiempo máximo de espera actual es de 50 a 60 días, frente a los 200 días de media de la época socialista», esa fue la respuesta. Mientras, los pacientes siguen esperando y quejándose. Se quejan, por ejemplo, de que al desviarlos a la privada pierden la ocasión de ser intervenidos por sus médicos de siempre, que son en quienes confían.