La condena de la represión franquista, la marcha atrás en el «decretazo» o la admisión de parejas homosexuales en la Guardia Civil, nueva estrategia del PP para ganar las elecciones
23 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Seis años después de llegar al poder y tras numerosos intentos fallidos de la oposición, el PP condenó el miércoles pasado el golpe militar del 18 de julio de 1936. Siempre se había negado argumentando que no era conveniente hablar de «buenos y malos» ¿Por qué entonces se hace ahora y no en las ocasiones anteriores? La respuesta, según medios políticos consultados por este periódico, es clara: porque hay elecciones el año que viene y el PP tiene que recomponer su imagen centrista seriamente deteriorada en los últimos tiempos. Más aún cuando dos variables económicas decisivas, la inflación y el paro, están dando serios disgustos al Ejecutivo. Y, además, con la incertidumbre que se deriva del proceso de sucesión de Aznar. Dentro de ese giro se enmarcan otras decisiones políticas llamativas. La más importante, sin duda, la marcha atrás en el decretazo , defendido a capa y espada por Aznar, que llegó a decir que «ese partido» lo iban a ganar, y meses después archivado por Eduardo Zaplana. El partido niega el cambio El portavoz del PP, Rafael Hernando, niega que haya habido un «cambio ideológico» debido a la «coyuntura electoral». Sobre la condena de la represión de régimen franquista afirma que «se ha hecho para acabar con una polémica montada por el PSOE que insistía, sesenta años después, en diferenciar entre vencedores y vencidos». El giro de 180 grados en el decretazo se debe, según él, a que «ahora los sindicatos han querido negociar». Sin embargo, Hernando reconoce que estas decisiones «perjudican al PSOE porque rompen sus esquemas de confrontación social». Medios socialistas aseguran, sin embargo, que Aznar ha iniciado una nueva «operación de camuflaje». En esta carrera desesperada por recuperar el centro juega también un papel destacado Alberto Ruiz Gallardón, sin duda el político del PP que mejor ha sabido coquetear con el progresismo. Su nominación como candidato a la alcaldía de Madrid permite al PP presentarlo como ejemplo de centrismo desde la plataforma de la capital. Su tirón electoral, por otra parte, da a Ana Botella cierta seguridad de que saldría elegida si se presenta en sus listas. Capítulo importante en esta ofensiva centrista fue la constitución de la FAES, el think tank donde se cocina la política del PP. La aparición estelar del ex ministro socialista Miguel Boyer tiene como objetivo añadido demostrar que el partido está abierto a personas provenientes de otros ámbitos políticos. En cualquier caso, en la FAES también están tres personas poco conocidas y que ocupan un lugar discreto pero que tienen gran influencia en el presidente. Se trata de Carlos Aragonés, Javier Zarzalejos y Alfredo Timermans, a los que apodan como el cerebro, la operatividad" y "la estrategia" respectivamente. Estos hombres de confianza de Aznar tienen mucho que ver con el giro centrista que se está produciendo.