Ecos de Cernuda en La Abadía

Pablo Carballo redac@lavoz.es

ESPAÑA

FERNANDO ALVARADO / G.?C.

José Luis Gómez evoca al poeta en el año de su centenario con «Memoria de un olvido»

19 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Recuerdo de un rapsoda Poco después de dedicar un montaje a la figura de Manuel Azaña, el director y actor teatral José Luis Gómez dedica una pieza a otro personaje ilustre y de la misma época de la II República, ésa que el propio Gómez denomina «la edad de plata» de la cultura española. Se trata del poeta Luis Cernuda, que ha recibido ya varios homenajes este año, en el que se celebra el centenario de su nacimiento. Gómez estrena mañana en el teatro madrileño de La Abadía Memoria de un olvido, un montaje que deja claro desde el título por dónde van los tiros: «En este país ha habido clamorosos olvidos y silenciamientos voluntarios o forzosos», dijo ayer el director, que pone voz a los versos de Cernuda. El texto, que ha se nutre también de cartas del escritor, es obra de Carlos Aladro y Azucena López Cobo, que han planteado el retrato de Cernuda a partir de dos rasgos fundamentales de su personalidad: su relación de amor y odio con España (el exilio) y su voluntad de trascender con su obra literaria, expresada así en uno de sus versos: «No podré decirte cuánto he luchado para que mi palabra no muera, silenciosa, conmigo». Un siglo después Otro estreno destacado de esta semana es La Bruja, una de las obras más importantes de Ruperto Chapí, que llega al Teatro de La Zarzuela más de un siglo después de ser estrenada en este mismo escenario. La obra, bajo dirección musical de Manuel Galduf y escénica de Luis Olmos, está interpretada por las sopranos Milagros Martín, Carmen Serrano, Susana Cordón y Silvia Vázquez y los tenores José Ferrero, Jorge de León y Carlos Moreno. Más arte en Madrid Los aficionados al arte tienen a partir de hoy otra alternativa en la ciudad: la Casa-Museo de Joaquín Sorolla, que recrea el ambiente original de los habitáculos que el pintor utilizó como vivienda y taller durante los últimos veinte años de su vida. Después de un año de obras de rehabilitación integral, en las que se han invertido unos 850.000 euros, el museo abre sus puertas con 250 obras expuestas del maestro valenciano. Los lienzos recogen, entre otras, dos de las temáticas preferidas por Sorolla: por un lado, las escenas de realismo social; por otro, las de costumbrismo marinero de «su» Mediterráneo.