«No somos borregos, no hay derecho»

Gonzalo Bareño madrid

ESPAÑA

JUAN LÁZARO

La mayoría de los pacientes acogió con indignación e incredulidad la huelga de ambulancias en Madrid

05 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El de ayer no fue un buen día para sufrir un accidente o padecer una enfermedad crónica en Madrid. La huelga de ambulancias en la Comunidad dejó a muchos sin el tratamiento médico o la terapia que reciben habitualmente. Otros, los más afortunados, pudieron llegar a los centros hospitalarios por sus propios medios. En cuanto a los accidentes, sufrir un percance no fue ayer excusa suficiente para solicitar el traslado al hospital en un vehículo especial. Sólo los pacientes con dolencias más graves merecieron ese privilegio. «No somos borregos, no hay derecho», aseguraba un anciano que tuvo que llegar en untaxi al hospital. Esta fue, con diferentes matices, la reacción más habitual entre quienes sufrieron las consecuencias de la huelga. «He pagado mis impuestos durante muchos años para poder tener una vejez digna y ahora me encuentro con esto», explicaba otro afectado para dejar clara su indignación ante el hecho de tener que desplazarse por sus propios medios al hospital. Algunos pacientes se mostraban comprensivos con los motivos que habían llevado a los trabajadores a convocar el paro, pero no con la forma en la que éste se llevó a cabo. «Hay que tener un poco más de delicadeza», aseguraba un hombre que llegaba en taxi al hospital. «No es lo mismo dejar a alguien sin el servicio de autobús que hacerlo con alguien que necesita una ambulancia», insistía. Gastos Otros eran más explícitos al expresar su opinión sobre la huelga. «Esto es una sinvergonzonería», decía una chica cuyo padre llevaba horas en el interior del hospital esperando que una ambulancia le llevara a su casa tras ser dado de alta. Lo cierto es que al ser preguntados eran muchos quienes se quejaban no ya de la huelga de ayer, sino del servicio que reciben habitualmente. «Hacen falta más ambulancias pero no las ponen para ahorrar», afirmaba Pilar, una mujer que tuvo que llevar a su madre en su propio coche al centro médico. «Muchas veces tenemos que pagar taxis con nuestro dinero porque no hay vehículos y luego tardan meses en devolverte el dinero», aseguraba esta mujer. Pero incluso los afortunados que lograron ser trasladados en ambulancia a los hospitales sufrieron las consecuencias del paro. La Cruz Roja y el Samur trasladaron a unos 70 enfermos durante la jormada de ayer. Pero en la mayoría de los casos a su llegada a los centros hospitalarios los conductores se encontraron con los gritos y los insultos de los convocantes de la huelga que les llamaban «traidores» o «esquiroles». Las ambulancias de Cruz Roja también fueron objeto de algunos ataques en forma de escupitajos y pegatinas en los cristales, sin que se registraran incidentes de más violencia. En previsión de altercados, la Delegación del Gobierno había activado, a requerimiento de la Consejería de Sanidad, un disposotivo especial de seguridad. Desde los sindicatos, la visión era muy distinta. CC.?OO. acusó a la Comunidad de «utilizar a los trabajadores del servicio de emergencias del Sercam para dinamitar la huelga de los trabajadores de la UTE». Este sindicato denunció que a los trabajadores del Sercam se les impuso una jornada de 36 horas «cuando la estipulada es de 24 horas y solamente ampliable en caso de catástrofes». «No sé quién tendrá la razón en este conflicto, pero lo que es una vergüenza es que quienes paguemos los platos rotos seamos los enfermos», era el resumen que hacía uno de los afectados por la huelga. No era el único que opinaba así.