Alberto Ruiz-Gallardón y el consejero de Hacienda, Juan Bravo, insistieron mucho en que el incremento presupuestario para el próximo ejercicio no incluirá ningún aumento de la presión fiscal, pero lo cierto es que el 48,3% de los ingresos que obtendrá la Administración autonómica durante el próximo año corresponderá a impuestos indirectos (con un incremento del 19% en el tributo sobre el consumo de alcohol y bebidas), mientras que los de carácter directo representarán el 36,7% del presupuesto total. En valores absolutos, las tasas que la Comunidad de Madrid comparte con el Estado sumarán 6.939 millones de euros, las que gestiona en solitario ascenderán a 3.634 y las de carácter exclusivamente autonómico alcanzarán los 73 millones. En lo que se refiere a la deuda, que según los datos del Banco de España a 30 de junio de 2002 ascendía a 7.800 millones de euros, Bravo destacó que la Comunidad no incrementará este concepto durante el próximo ejercicio, ya que «sólo se endeudará para cubrir las amortizaciones o vencimientos de la deuda que está viva en este momento». «El presupuesto de inversiones -según indicó el consejero de Hacienda- se financiará íntegramente con el ahorro público que se generará en este presupuesto más los ingresos de capital, lo que supone una una situación de equilibrio presupuestario».