El Centro Cultural Conde Duque ofrece la primera retrospectiva del artista madrileño a través de 50 obras que se podrán ver hasta el 12 de enero
24 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Igual que una persona tiene en su interior facetas diversas, un artista no se puede conformar con reproducir eternamente un objeto de la misma manera. Y eso es algo que Fernando Bellver cumple a rajatabla. Aventurero, viajero y por supuesto, artista, «no le gusta pintar aquello que ya sabe». Sencillamente no le interesa. Cuando se plantea un tema, profundiza en él y luego pasa al siguiente, sin volver la vista atrás. Por eso, los montadores de Cartografías, autorretratos y otras mentiras, primera retrospectiva del autor que se expone en el Centro Cultural Conde Duque, encargados de disponer las obras, creyeron que se trataba de una obra colectiva: «Los cuadros de Fernando, las esculturas de Bellver, los grabados de...». No es para menos. Si uno pasea por las salas Pedro de Rivera y Juan de Villanueva verá coloristas habitaciones, apuntes de un cuaderno de viaje, el mundo de Tintín, la sonrisa de la michelina, radiografías, personajes de cómic, fósiles. Todo lo que en algún momento ha llamado la atención de este madrileño. De igual manera, sus grabados, esculturas, pinturas y fotografías han sentido el influjo del cubismo, los planteamientos dadá, la experiencia procesual, la imaginería africana, la egipcia, constituyendo así una personal historia del arte y de las culturas. Para Fernando Castro Flórez, comisario de la exposición, ha sido esencial «el amplio margen de maniobra que ha dado Bellver a la organización», hasta sentirse como un mero espectador. La muestra, «un extraordinario regalo de Navidad que el Conde Duque quiere realizar a los amantes del arte», según el propio director, Juan Carrete Parrondo reúne un total de 50 obras y estará abierta hasta el próximo 12 de enero.