El efecto sorpresa le coloca como vencedor del debate presupuestario, a pesar de los reproches de teatralidad El líder socialista ofrecerá a Aznar una asesoría de Estado si llega a gobernar
23 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La sorprendente táctica socialista, no exenta de parafernalia teatral, dio un nuevo espaldarazo a la imagen del secretario general José Luis Rodríguez Zapatero, líder que crece a golpe de debate parlamentario. Tras el abandono de su gesto tranquilo, ayer se mostró confiado en un avance que el PP consintió con la no menos sorprendente falta de reflejos que dejó en evidencia la nula cintura política y dialéctica de Montoro, a la que no parecieron inmunes Rato y el propio Aznar. Tras semanas de acérrima crítica, una leve finta socialista -la posibilidad de la intervención de Zapatero no podía ser tan descabellada- ha impuesto a los populares el vibrante ataque, dejando ver que sí «había un modelo económico alternativo». El líder del PSOE dice conformarse con que el Gobierno «tome nota», sea más tolerante en su estilo y deje de decirles lo que tienen que hacer. Sus objetivos, asegura, eran transmitir que hay problemas sociales que están ahí, aunque fuese mediante un golpe de efecto. «El debate de los presupuestos es para los ciudadanos y no de los técnicos», hay que evitar -exigió- «el lucimiento numérico al que estamos acostumbrados». El jefe de la oposición ha proseguido su magnánima demostración un día después en un almuerzo con la asociación de periodistas europeos, donde dijo que ofrecerá asesoría de Estado, sobre todo en asuntos internacionales, a todos los ex presidentes, incluido a Aznar, si vence en las elecciones del 2004. Zapatero se comprometió a instaurar «una relación periódica» con el líder de la oposición, a crear un ministerio para las Cortes y la representación territorial, y a unificar Ciencia y Tecnología y Educación, Economía y Hacienda, y Administraciones Públicas y Presidencia. Si para Alfonso Guerra Zapatero «ganó muy claramente el debate presupuestario», muy lejos se sitúan las valoraciones de los ministros del Interior, Ángel Acebes, y Justicia, José María Michavila. Ambos han atacado la escenificación socialista, que tildan de «paripé bastante ridículo». «Si la política fuera un show, el señor Zapatero se convirtió en el líder», concluyen.