¿Y si nos cargamos Telefónica?

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

22 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Falsa competencia Nuestras constructoras ya no construyen. Su presencia internacional es ínfima en relación a franceses, norteamericanos y hasta italianos. Buscando la mayor rentabilidad se diversifican, y Dragados -por ejemplo- se ha metido a «teleco» ofreciendo descuentos del 20% en telefonía fija, siguiendo la estela de El Corte Inglés. En EE.?UU., un clásico de las telecomunicaciones -SBC- critica a Bush por favorecer a los operadores que no invierten en nuevas redes y sólo comercializan. La excusa es que la competencia beneficia a los consumidores. Privatización con sombras Nuestra operadora líder está acosada desde el mercado y desde el Gobierno, y ahora también desde ciertos diarios. Su privatización debería ser examinada con lupa en el Parlamento, detallándose minuciosamente lo acontecido en la etapa Villalonga. Rato, que no participó del nombramiento del amigo de Aznar y luchó por sustituirle, no debería poner trabas a una investigación parlamentaria. La transparencia, en el sentido más amplio del término, acabaría con los males que aquejan a Telefónica y lastran su brillante futuro. Electoralismo Ibarretxe mira a las municipales de 2003 cuando lanza su propuesta secesionista, del mismo modo que Aznar se empeña en apuntar al PP el protagonismo en la lucha por las libertades en el País Vasco. Electoralista es la desesperada pirueta de Artur Mas, un político cercano al PP que se apunta al ultra-catalanismo para evitar la segura victoria de Maragall. El Pacto PP-CIU (1996-2002) sólo ha servido para apuntalar el poder político en San Jordi y La Moncloa. No se ha avanzado un ápice en la cohesión político- territorial de España.