Este padre coraje ha encontrado en la búsqueda de los asesinos de su hija su enganche a la vida. Gracias a su tenacidad, Ángel Antonio Belichón y Antonio S.L., alias Juanito, están a la espera de la sentencia, tras celebrarse el juicio en la Audiencia Provincial de Madrid. -¿Cómo comenzó la investigación? -Iba todas las semanas al lugar del crimen, donde hemos hecho un pequeño jardincillo con una valla y una cruz, y de paso hacía preguntas a la gente de por allí, y dejé un número de teléfono. También tenía algún contacto por Vicálvaro, porque aquella zona era de delincuentes. Con uno de los detenidos, Antonio, hablé varias veces antes de que les detuvieran. -¿Pasó peligro en algún momento? -No, aunque tuve varias anécdotas y algún problema con gitanos. La zona no era tranquila, pero no me importaba. -¿Por qué empezó a sospechar de los acusados? -No lo hice, porque había hablado con Juanito y me dijo que no sabía nada. Colaboré con la policía, hasta que recibí la llamada de la ex mujer de Belinchón, que culpaba a su ex marido. Luego tuve dos conversaciones con Juanito, y tuvo varias contradicciones. Le dije al jefe de la brigada que éste estaba escondiendo algo. -¿Son los culpables? -Nunca hemos tenido nada contra ellos, porque no los conocíamos. Nuestro fundamento para pensar que son los responsables son sus propias confesiones. Se lo dijeron a la policía y, al día siguiente, lo ratificaron en el juzgado de guardia. La seguridad de que son ellos la han dado ellos mismos.