Rato emula a Solchaga

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

15 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

De nuevo, aspirante Tras el revolcón del 14-D, el presidente González y su ministro de Economía tuvieron que rendirse a los sindicatos, incrementando el gasto público en más de un cuarto de billón de pesetas. Meses después, quienes desde el Gobierno y el PSOE se habían partido la cara con los sindicatos por la política económica de Solchaga conocieron que el súper-ministro estaba en plena luna de miel con Redondo y Gutiérrez. Superado el conflicto social, Solchaga aspiraba a suceder a González. La historia se repite, ahora con Rato. Montoro se sacrifica Zaplana, instruido desde Economía -como todos los ministros de Trabajo que en este país han sido- recompondrá el PER sin cambiar la sustancia del satanizado subsidio. Dicen en Génova que los electores agracederán el gesto. Otros son más escépticos. Montoro, escudero como Aparicio, incumplirá su amado déficit cero: si ya era poco creíble por las trampas contables que denuncia Barea, menos lo será ahora con la marcha atrás del «decretazo» y otros pactos sindicales por venir. Zapatero sabe que la Economía va regular y ataca. Ibarretxe, todo o nada Arzalluz dispara contra sí mismo -Confebask-. El PNV ha dado un mal paso con el papel soberanista. Al radicalizarse ha perdido el «alma empresarial», la Universidad y puede quedarse sin el apoyo de IU. El lendakari aguantaba el pulso de Aznar, pero ha movido mal sus piezas para eludir el jaque de Garzón a Batasuna. Ahora, lejana cualquier posibilidad de rectificar, va a pretender que «el pueblo» legitime en las urnas su proyecto. Sería el «todo o nada». Acebes castiga los flancos al afirmar que no necesita al PNV para luchar contra ETA.