La universidad y el mundo de la televisión son los escenarios en los que se desarrollan tres historias de amor masculinas escritas con tintes ácidos
05 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque el título pueda conducir a engaño, la primera novela de Carlos Clavijo, director de programas de humor, es una crítica aguda a nuestra sociedad. Él mismo lo advierte en el subtítulo: está «escrita con muy mala leche». - ¿Qué hay de realidad y de ficción? -Parto de la realidad, aunque intento que transcienda y llegue a todo el mundo. -El protagonista, Pereira, es un hombre sencillo que se convierte en famoso gracias a la televisión. -Lo vemos todos los días. Encarna un poco la fantasía de mucha gente y también mía: lograr vivir del cuento sin trabajar y forrarse. Lo consigue porque está en el momento adecuado. -¿Cree que los medios manipulan a la sociedad? -No creo mucho en los discursos que dicen que la gente es tonta o está aborregada. Dejarse aborregar es una decisión consciente. -Además de la televisión, la universidad es otro lugar que reflejas. -Nunca había visto un libro que hablara de lo que ocurre dentro de la universidad. Nadie se ha atrevido. En éste escribo que si las cámaras se metieran 24 horas en ella, ésta se acabaría. -El amor ocupa un lugar importante en la obra. -La universidad y la televisión son sólo escenarios. Alas de pollo, trata de tres historias de amor masculinas. Hombres imperfectos que tienen problemas sentimentales y que no los ven o no los quieren ver. -Está escrita de una forma muy trepidante. -Intento transmitir una sensación muy audiovisual, acorde con la historia. -¿De qué nos reímos? -No es una risa inocente. Es un humor más negro, más amargo. Nos reímos cada vez menos. Las farmacias se están forrando con la venta de ansiolíticos, un claro síntoma de esto.