Expectación

EDUARDO CHAMORRO

ESPAÑA

DE PASO

20 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE UNA SEMANA, el mundo lo ignoraba todo de David Delfín y de Enriqueta Chicano. Hoy sabemos que Enriqueta Chicano es la Presidenta de la Asociación de Mujeres Progresistas y que exige sanciones contra David Delfín, a quien quiere ver aspado, corrido a gorrazos, con el sambenito al cuello y puesto a pagar el pato. ¿Y quién es este Delfín para el que la Chicano exige semejante acumulación de represalias? Pues este Delfín es, por un lado, un diseñador, un joven diseñador -para ser más exacto-, y, por otro, puede que sea un joven capullo, posibilidad que no da, desde luego, para tanto vapuleo en la mazmorra social que exige para sus huesos la Chicano. Claro que la Chicano es una presidenta de hierro, una mujer de carácter forjado y una progresista dispuesta a despellejar todo aquello que ofenda los derechos de sus asociadas, las Mujeres Progresistas, y de la mujer vestida de cualquier modo. El joven Delfín puso en la pasarela Cibeles -lugar para el encuentro de las Mujeres Progresistas con el fondo del armario- a unas modelos ataviadas a la usanza de la Belle de jour de Buñuel y de las damas de Magritte, el pintor surrealista belga. Lo que se vio entonces no fueron modelos dándole a la cadera, sino sarcasmo del maltrato sexual, apología de la violencia conyugal. Por eso la Chicano pide la cabeza del Delfín. Y, por eso, España entera espera con el corazón en un puño lo que le tenga que decir la Chicano al secretario general de la Conferencia Episcopal, para quien los malos tratos no son motivo de nulidad matrimonial. Es el turno de la dama, el momento de su voz más vibrante.