El hombre se impone a la máquina

ESPAÑA

JUAN LÁZARO

El campeón de Europa de 10.000 metros Chema Martínez se enfrentó a un autobús de la EMT

18 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El de ayer no fue un día normal para los pasajeros de la línea 27. Tampoco para quienes transitaban a las 11.35 por el Paseo de la Castellana y contemplaban atónitos el extraño duelo entre un autobús de línea y actual campeón de Europa de los 10.000 metros, Chema Martínez. Fue una carrera de tres kilómetros entre el puente de Juan Bravo y la Glorieta de Atocha en la que el atleta madrileño demostró que el hombre sigue siendo capaz de imponerse a la máquina. Más de dos minutos de ventaja obtuvo Martínez frente al autobús de la EMT. La extraña prueba servía de promoción a la novena edición de la Copa del Mundo, que se disputará mañana y pasado en el estadio de La Peineta, pero tenía unas reglas muy precisas. El atleta y el autobús debían parar en todos los semáforos y respetar las reglas de circulación. El autocar, además, debía detenerse en las paradas marcadas, como todos los días. Aunque en los primeros momentos dio la impresión de que el 27 se impondría claramente (en la Plaza de Colon ya aventajaba a Martínez), las obligatorias paradas de la máquina permitieron al atleta recuperar terreno y, ya en la Plaza de Cibeles, ponerse por delante pese a algún empujón de los transeúntes. Vitoreado por los extrañados espectadores de su hazaña y no sin antes cometer alguna pequeña «trampa» como él mismo reconoció, Martínez consiguió llegar a la meta muy por delante del 27. «No me he saltado ningún semáforo. El primero estaba en ámbar, y como hacen los taxistas, he salido antes de que cambiara, pero he respetado todo», dijo el atleta al concluir la prueba. Once minutos antes, en la salida, el corredor no estaba tan convencido del resultado. «Cuando yo estaba calentando vi pasar un 27 y pensé que no le ganaba ni en moto. Supe que iba a ser más difícil de lo que pensaba, pero ha sido divertido», afirmó. Al final, para demostrar que no había rencores, el atleta y el conductor del autobús se dieron un apretón de manos y descorcharon una botella de cava. Fue, sin duda, la victoria más insólita del campeón de Europa. En la Copa del Mundo le esperarán otro tipo de rivales. Y estos no tendrán que detenerse a cargar viajeros.