María Pagés vuelve a Madrid con un recorrido por los palos tradicionales del género
21 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Sigue la danza «Nuestra compañía es como un mundo en el que todo lo que pasa es flamenco, todo lo que se habla es flamenco. Es como un país imaginario que se llamaría República del Flamenco». Por eso María Pagés y su grupo de baile bautizaron su úllimo montaje como Flamenco Republic . Con esta obra vuelve la compañía a Madrid -ya la había presentado en el Teatro Albéniz-, para protagonizar, mañana y el sábado, otro de los momentos álgidos del ciclo En clave de danza que se celebra en el Conde Duque dentro de Los Veranos de la Villa. María Pagés, Premio Nacional de Coreografía en 1996, presenta un recorrido por los palos más tradicionales del flamenco, aunque desde un punto de vista contemporáneo. Hablando del auge del género flamenco en Madrid, la bailarina reconoce que es donde existen más compañías, si bien recalca que «el centro natural del flamenco está en Andalucía». Una futbolista diferente El planteamiento es original: una adolescente hindú desafía las férreas costumbres familiares para intentar su sueño: ser futbolista profesional, como su ídolo, David Beckham . Es la historia que cuenta la película Quiero ser como Beckham , que se estrenará en España el 20 de septiembre con el aval de su gran éxito en el Reino Unido, donde ha superado en recaudación a las mejores comedias de los últimos años, como Full Monty o Billy Elliot . Ayer la presentaron en Madrid su directora, la india Gurinder Chadha , y dos de los actores principales, Jonathan Rhys Meyers y Parminder Nagra -la protagonista, que pasó dos meses aprendiendo a jugar al fútbol para preparar su papel-. El propio Beckham y su esposa, Victoria , querían aparecer en el filme, pero los compromisos futbolísticos del jugador del Manchester y el embarazo de la ex Spice lo hicieron imposible, con lo que la directora se vio obligada a recurrir a unos dobles para suplir a la archifamosa pareja inglesa. Contra la crisis, libros La receta es del embajador de Argentina en España, Abel Posse , que ayer participó, en El Escorial, en el curso Quinientos libros para la eternidad: leer para vivir mejor . Posse, que además de diplomático es un reconocido escritor, analizó durante su intervención el lugar en el que queda el consumo de literatura cuando un país vive una crisis tan profunda como la que atraviesa Argentina, que no dudó en reconocer como «la más grave de su historia». A pesar de todo, dijo el embajador, los argentinos no han dejado de comprar libros. «Son libros muy baratos, y compran lo que pueden», explicó, antes de definir el libro como «un gran amigo en tiempos de crisis». Abel Posse criticó -y lo hizo sin medias tintas- el papel que ejerce la industria editorial, de la que dijo que «mancha de peseterismo la industria cultural española». A su juicio, tal «mercantilismo» anima y crea lectores, pero la contrapartida la sufre el escritor, cuya libertad creativa queda «coartada y degradada» en esta situación. Volviendo a la situación de su país, Posse quiso terminar con un mensaje optimista y se mostró esperanzado en que llegue la recuperación «para que los argentinos volvamos a ser el pueblo feliz y creativo que un día fuimos». Ojalá.