Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Galicia y Navarra pagan un retiro a sus ex-presidentes Los ex-presidentes de Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha, Galicia y Navarra son los únicos que reciben retribuciones económicas al dejar su cargo. La aprobación de esta medida por las Cortes valencianas -con el voto a favor de PP y PSOE- ha despertado las iras de la oposición, que califica la norma de «chollo vergonzante». Tanto el socialista Joan Lerma, al frente del Gobierno valenciano entre 1983 y 1995, como Eduardo Zaplana, han anunciado que renunciarán a cualquier cantidad por este concepto.
05 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Como asesores del Consejo Jurídico Consultivo, Lerma y Zaplana podrían embolsarse anualmente durante 15 años la nada despreciable cantidad de 71.000 euros (11.813.406 pesetas). En Castilla-La Mancha, los ex-jefes de gobierno pasan a formar parte de un órgano similar como miembros natos, y lo hacen por la mitad del tiempo al frente del Ejecutivo. Hasta la fecha, sólo el presidente preautonómico Jesús Fuentes lo ha hecho. También los ex-presidentes castellano-leoneses tienen derecho a formar parte del consejo consultivo de su comunidad, pero no cobran un euro por ello. En Extremadura se plantea iniciar los trámites para crear este organismo a partir de otoño. Los gobernantes navarros y gallegos reciben una cantidad económica cuando cesan en su cargo. En la comunidad foral se limita a una mensualidad y a la suma de lo correspondiente a 45 días por año pasado en el cargo (con un máximo de cuatro años). El total lo recibe el destinatario dividido en plazos mensuales durante seis meses consecutivos. Galicia, que cuenta con los ex-presidentes Xerardo Fernández Albor y Fernando González Laxe, paga a sus ex-mandatarios, durante dos años, el 60% de su anterior sueldo bruto. Durante ese período, los jefes cesantes de la Xunta tienen a su servicio un funcionario de la administración pública y un automóvil con chófer para sus desplazamientos. La Comunidad de Madrid incluye cada año en sus presupuestos generales una partida, en especie, para los antiguos mandatarios de la región: una secretaria y un coche oficial, aunque sin conductor, con el objetivo expreso de «dignificar la condición de ex presidente». Joaquín Leguina ha rechazado estas ayudas. El País Vasco dota a sus ex-lendakaris de una secretaría de apoyo, una oficina y un automóvil con chófer, aunque, pasados dos años de su cese, la secretaría queda en suspenso si el ex-jefe del Gobierno vasco realiza otras actividades retribuidas.