La Conferencia Episcopal, pese a estar dividida ante la pastoral vasca, mantiene su distanciamiento del PP en cuestiones candentes Aznar se ha topado con una «oposición» con la que no contaba: la de los obispos. En dos de los temas clave de la actualidad, como son la ilegalización de Batasuna y el control de la inmigración, la Conferencia Episcopal ha defendido posiciones distantes de las del Gobierno. El mayor revuelo ha surgido a raíz de la pastoral de los obispos vascos en las que se critican las consecuencias de la Ley de Partidos, pero también discrepan incluso sobre la huelga general. Tanto La Moncloa como el Episcopado intentan quitar hierro, pero la distancia crece. El ministro portavoz, Pío Cabanillas, ya lo ha advertido: «Las relaciones ya no pueden ser las mismas».
11 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Por parte del Gobierno se insiste en que no habrá represalias, pero enfrentamientos se siguen sucediendo en temas clave: : La pacificación del País Vasco. De todo lo que dicen los obispos, éste es el único tema que de verdad crispa al Gobierno y escanzaliza a gran parte de la opinión pública. Los últimos grandes desencuentros vinieron a raíz del Pacto de Estella -en el que se acusó a los obispos de mantener una postura tibia y a Setién de apoyarlo-; el rechazo a firmar el año pasado el Pacto Antiterrorista entre PP y PSOE «porque es una cuestión política» en la que la Iglesia no se quiso pronunciar, y la reciente pastoral de los tres obispos vascos que augura mayor división si se ilegaliza Batasuna. Nadie cuestiona que la Iglesia vasca condena los asesinatos de ETA, pero el Ejecutivo central le critica su «tibieza» con Batasuna y su escaso apoyo a las víctimas del terrorismo. La propia Conferencia Episcopal está dividida sobre este asunto, pero las tesis próximas al nacionalismo que defienden Uriarte y Carles se han llevado el gato al agua. Ahora les aplaude el entorno aberzale, aunque en abril del año pasado ETA les reprochaba haber perdido su «neutralidad». : Inmigración. Los obispos han condenado repetidamente las políticas rígidas de expulsión y la falta de oportunidades de integración para los inmigrantes. La vigente Ley de Extranjería recibió sus críticas, y su posible reforma gusta aún menos en la Iglesia española, aunque acaban de anunciar que no tiene previsto publicar nada en breve contra ella. : Profesorado de Religión. El Ministerio de Educación no se cerró a la posibilidad de modificar el sistema de designación de estos docentes. Las denuncias de tres de ellos, a los que sus respectivos obispados no les renovaron el contrato como castigo a su conducta «poco ejemplar» según la moral católica, generaron críticas sobre la constitucionalidad del sistema y algunas voces del Gobierno plantearon su revisión, aunque por el momento no ha cambiado nada. : Los puntos de acuerdo. Hay muchos otros temas en los que los obispos y el Gobierno de Aznar han pactado. Así, en una de las cuestiones claves para la Iglesia, la enseñanza de la Religión, han visto parcialmente atendidas sus demandas porque la nueva Ley de Calidad establece una asignatura alternativa seria -una especie de historia de las religiones-, para que a los alumnos que no elijan la opción confesional no se les entretenga con juegos de mesa o simplemente hora libre. No han logrado que la materia tenga valor académico, pero lo consideran un avance. Además, ha habido siempre entendimiento con el Ejecutivo en las cuestiones de financiación de la Iglesia, las polémicas sobre bioética, el aborto y la conservación del patrimonio histórico-artístico.