Los españoles pasan de las provocaciones de Chilavert

F. P. ,

ESPAÑA

SERGIO PÉREZ

03 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras el triunfo, la calma. La selección española disfrutó ayer de un agradable día después al de su primer triunfo en un partido inaugural después de 52 años, pero ninguno de sus integrantes quiere añadir euforia a la lógica alegría. La prudencia sigue siendo fiel compañera de España, que acabó con un maleficio pero que aún tiene por delante mucho torneo. Camacho sabe que hubo lagunas sobre el césped, pero también virtudes. En el descanso, el técnico insistió en el manejo rápido del balón y en el juego por las bandas, donde emergieron De Pedro y Luis Enrique. En las bambalinas de la expedición española se resaltaba la disciplina y orden que mantuvo el equipo antes y durante el partido contra Eslovenia, conceptos que siguen vigentes para el choque ante Paraguay. Un compromiso aderezado por las declaraciones de Chilavert. El polémico guardameta paraguayo, ausente del debut de su equipo por sanción, podrá jugar ante España y ayer se encargó de recordarlo al insistir en sus declaraciones de hace varios días. «Mi intención es marcarle un par de goles a Casillas», además de sus conocidas calificaciones sobre la mediocridad del equipo español, «una selección sin trayectoria y que desde el Mundial del 98 no ha ganado a nadie importante en el concierto internacional». Para rafiticar sus amenazas, Chilavert lanzó ayer, durante la sesión de entrenamiento del combinado albirrojo, 37 disparos, de los que marcó diez y envió tres a los palos. Posteriormente, Paraguay disputó un ligero partidillo de veinte minutos, siempre con la mente en repetir ante España la actuación de hace cuatro años en Francia. De cualquier forma, ahora Paraguay necesita el triunfo para no despedirse del Mundial a las primeras de cambio. Los españoles no quisieron contestar en público a Chilavert y afirmar reservarse para hablar sobre el campo el próximo viernes. Raúl, autor del primer tanto ante los eslovenos, quitó importancia a la provocación de José Luis Chilavert, aunque señaló que él también tiene ganas de que llegue la hora del partido, «para demostrar sobre el terreno de juego que España es superior».