10 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.
En la diplomacia española ha habido dos escuelas. Una dice que la ósmosis entre la población gibraltareña y la de la comarca del Campo y la disolución paulatina del problema sólo comenzará cuando se abra la verja que separa Gibraltar del resto de España. La otra corriente defiende la teoría de que, sin las restricciones en la verja, Londres actuaría como si no hubiese contencioso. Se trata de la única medida de presión. España tenía un consulado general en Gibraltar hasta los años sesenta. El cierre del consulado por el Gobierno de Franco ha dejado a la diplomacia española con la verja como instrumento esencial para influir en la política interna gibraltareña que, tras el verano, dictará la viabilidad del posible acuerdo bilateral.