Insultos, forcejeos y golpes entre los vecinos de Munguía y simpatizantes de EH
24 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.VIZCAYA y Guipúzcoa vivieron ayer una mañana de tensión que refleja el drama que vive el País Vasco después de cada atentado de ETA. Si el Ayuntamiento de Bilbao, patria chica del ertzaina Javier Mijangos, condenó el crimen sin mayores problemas, la casa consistorial de Munguía, localidad vizcaína de la que era natural su compañera Ana Aróstegui, fue el escenario de serios incidentes protagonizados por vecinos de la agente asesinada que, por la fuerza, impidieron a los ediles de Batasuna explicar por qué no se sumaron a la repulsa general contra ETA. El Ayuntamiento había convocado un pleno extraordinario para condenar el atentado. En un salón de actos lleno a rebosar, la sesión transcurrió en un clima de tensión que desembocó en el intercambio de insultos y forcejeos cuando los concejales de Batasuna se dispusieron a leer un comunicado alternativo al suscrito por el resto de partidos. «Asesinos, fascistas y nazis» Los ediles pretendían eludir cualquier condena del atentado mortal por ser «estéril» y culpar a los gobiernos de Madrid y de París de «negar» cualquier escenario de democracia y paz. En ese instante, varios vecinos se levantaron airados, lanzaron gritos de «asesinos, fascistas y nazis», «ETA fuera» o «Basta ya» a los tres ediles de la coalición aberzale y abandonaron el salón. En las escaleras de salida se toparon con simpatizantes de Batasuna, con los que intercambiaron insultos, forcejeos y algún golpe aislado. Pese a los incidentes, el pleno aprobó, con el apoyo de los concejales de PNV-EA, PP y PSE y la abstención de Batasuna, una moción de siete puntos que expresa la firme condena del atentado y el apoyo a las víctimas, sus familias y a la Ertzaintza, y que exige a ETA «que respete la voluntad democrática de todos los vascos, que cese sus actos de barbarie y que se disuelva de forma inmediata». Menos problemática resultó la junta de portavoces del Ayuntamiento de Bilbao, de donde era natural el ertzaina Javier Mijangos. Los votos de PNV-EA, PP, PSE e IU dieron validez a una moción que contó con la abstención de Batasuna y la ausencia de Iniciativa Ciudadana Vasca en la que, junto a la condena del atentado, se exigió a ETA «y a quienes le apoyan desde práctica política y no condenan la violencia (en referencia a Batasuna) el respeto a la voluntad democrática y de convivencia reiteradamente expresada por los vascos». El Ayuntamiento de Bilbao se comprometió, además, en la «defensa del pleno ejercicio de los derechos y libertades» de todos los vascos «permanentemente amenazados por la actuación totalitaria de ETA» y exigió a la organización terrorista «la paz sin condiciones como derecho irrenunciable» de la sociedad vasca. El PP anunció en este acto que en el próximo pleno del Ayuntamiento de Bilbao que una calle de la capital vizcaína lleve el nombre del agente asesinado. Los funerales por Javier Mijangos se oficiarán hoy en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro, donde residía. La iglesia de Santa María y San Pedro de Munguía acogerá a partir de las siete de la tarde los oficios fúnebres por Ana Isabel Aróstegui. Siguen las amenazas Con el cadáver aún caliente de los dos ertzainas asesinados por ETA, diversos puntos del centro de Portugalete -Vizcaya- amanecieron con pintadas que contienen serias amenazas a la Policía Vasca y al PNV. Textos como «Esta Ertzaintza en un obstáculo para la paz», «El PNV lleva a la Ertzaintza a un callejón sin salida» o «La Ertzaintza tortura como la Guardia Civil» cubrieron las fachadas de algunas entidades y edificios. El Ayuntamiento de Portugalete se comprometió a hacer desaparecer estas pintadas en el espacio de tiempo más breve posible.