El Gobierno acepta que se haga un referéndum en Gibraltar

AGENCIAS MADRID

ESPAÑA

J. RAGEL

Piqué pone como única condición que no se mencione la autodeterminación

21 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El ministro de Exteriores, Josep Piqué, afirmó ayer que España no ve inconvenientes a que se someta a consulta en Gibraltar el nuevo estatus que el Gobierno prevé pactar con Reino Unido para ese territorio, siempre y cuando este referéndum «sea compatible con el no ejercicio del derecho de autodeterminacion, porque ni es posible, ni existe ese derecho, tal y como lo dice la ONU». Piqué aseguró que esa es la «línea roja» que el Gobierno español no permitirá que se traspase en el proceso, al igual que los británicos tienen también su propia línea roja, que se concreta en la necesidad de refrendar en las urnas cualquier cambio en la soberanía del Peñón. No obstante, el ministro dejó claro que la posición española pasa por el hecho de que la opinión de los 30.000 gibraltareños, aunque «respetable», no puede «condicionar ni someter a veto la discusión entre dos estados soberanos». El portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, dijo que la reunión de Barcelona tiene «una trascendencia histórica que, a lo mejor, es todavía difícil calibrar». Cabanillas se refirió a la posible solución al contencioso y señaló que «estamos hablando de una fecha a muy pocos meses, y, si hemos podido esperar 300 años, es una buena noticia». La prensa británica destacaba en su edición de ayer que «España todavía necesita ganarse el corazón y la mente de los gibraltareños». El diario oficialista The Times hacía referencia a algunas de las contrapartidas ofrecidas por España, como triplicar el numero de líneas telefónicas o dar más facilidades sanitarias a los habitantes de la colonia. Según el rotativo, «estos son pasos importantes, pero sería en el propio bien de España que fuera más allá de una forma mas rápida en las reformas».