El arrojo de un ciudadano hace caer el 'comando Madrid'

TOMÁS GARCÍA A CORUÑA

ESPAÑA

J.J. Guillén

ETA volvió a dar señales de muerte en Madrid pero el tiro le salió por la culata de la «parabellum». Los dos pistoleros elegidos por la banda para cometer el primer atentado mortal desde julio pasado no sólo fracasaron en su objetivo, sino que fueron detenidos minutos después tras una persecución policial iniciada por un ciudadano anónimo.

06 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Por la tarde, la investigación permitió desarticular tres pisos en la capital utilizados por los activistas y un tercer inmueble en Salamanca. Esta vivienda constituía el centro de operaciones del grupo, responsable de los últimos cinco atentados con coche bomba en Madrid.
Los dos terroristas habían elegido para volver a matar a Juan Junquera, secretario general de Política Científica, y para ello habían colocado en doble fila un vehículo con 25 kilos de explosivos en el lugar por el que el coche del político pasaba cada mañana. La detonación no logró su objetivo, aunque sí causó cuatro heridos graves y afectó a un centenar de personas. Tras el atentado, los terroristas abandonaron el lugar en otro vehículo, siendo seguidos por un ciudadano anónimo que guió por teléfono a la policía hasta dar con los activistas. Tras la detención de Aitor García Aliaga y Ana Belén Egues Gurrutxaga, la policía nacional descubrió tres pisos francos en la capital y un cuarto en Salamanca. Los domicilios madrileños, situados en las calles Adelfas (barrio de la Estrella), Estudios (en el casco histórico) y Servando Batanero (barrio de la Elipa) y en los que se alquilaban habitaciones por separado, eran utilizados por los activistas como pisos de seguridad tras los atentados. La vivienda encontrada en el número 9 de la calle de Castrotorafe de la capital salmantina, sin embargo, era el «piso operativo» del comando, tal y como lo calificó el ministro Mariano Rajoy. En este inmueble, la policía se incautó de un ordenador, un subfusil, un fusil cetme, ollas a presión y material electrónico para fabricar bombas, entre 20 y 40 kilos de dinamita industrial Titadyne, 17 juegos de matrículas falsas de Madrid y en blanco y documentación diversa. El golpe policial al comando Madrid no fue completo porque el tercer activista de este grupo, Ignacio Rubenach Roig, logró huir. Al margen de su captura, las fuerzas de Seguridad mantienen la operación antiterrorista abierta, pues es probable que el comando utilizara un garaje para preparar los coches bomba y esconder los vehículos robados.