TOMÁS GARCÍA ANÁLISIS
05 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La primera victoria electoral del PP de Aznar situó a Rodrigo Rato en la línea de salida para la sucesión del flamante presidente, fijada ya entonces a ocho años vista, y la bonanza económica de aquella legislatura consolidó la figura del entonces todopoderoso hombre del dinero. La carrera de este asturiano nacido en Madrid y que había llegado a la política de la mano de Manuel Fraga parecía entonces imparable hacia el principal sillón de La Moncloa. Había conseguido meter a España en la llamada Zona Euro y la nacionalización de casi todas las empresas estatales apenas había representado desgaste alguno. Sorprendió, pues, que tras la arrolladora victoria del 2000 Aznar le restara cuota de poder al escindir de su ministerio del área de Hacienda, que pasó a manos de su segundo, Cristobal Montoro. Y hubo quien interpretó la decisión como un freno del presidente, que en las encuestas de popularidad suele figurar por debajo de Rato, al delfín que más se había destacado del grupo. El escándalo Gescartera, unido a una desaceleración económica que ya nadie se atreve a negar, ha puesto al vicepresidente económico contra las cuerdas. Todos los descubrimientos periodísticos y cada una de las preguntas de la oposición en la Comisión de Investigación creada por el Parlamento van encaminados a implicar a Rodrigo Rato. La revelación de los negocios bancarios de la familia del ministro -cuya inmensa fortuna jamás ha sido escondida- y su relación con el escándalo financiero invita a reflexionar sobre quién puede estar interesado en que estas informaciones salgan a la luz: La oposición. Gescartera ha fracturado por primera vez la estrategia de oposición útil diseñada por el equipo de Zapatero. El PSOE quiere a toda costa cobrarse una víctima en el Gabinete Aznar. Sectores del PP. Serían los contrarios a Rato. O, lo que es lo mismo, los que apuestan por Rajoy o Acebes para la sucesión. La conversación entre este último y Aznar en el que el presidente censuraba la actitud de Rato que rompió el pacto de la Justicia apenas tardó un suspiro en salir a la prensa. ¿Una estrategia de Rato? La aparición del dietario de Giménez-Reyna ha sido una excepción en el caudal informativo que ha manado del caso Gescartera. El resto se puede interpretar como una especie de voladura controlada del escándalo, ideada por el propio Rato para que los acontecimientos reales no caven definitivamente su tumba política.