El presunto asesino se atrincheró en un piso con varios rehenes y tiroteó a la policía cuando llegó Dos personas murieron ayer en un piso de Valladolid víctimas de los disparos de un hombre de mediana edad, en un ajuste de cuentas entre distintas familias de etnia gitana. El suceso tuvo lugar sobre las seis y media de la tarde en una vivienda del cuarto piso del número 63 de la calle Arca Real, donde acudieron varias dotaciones policiales tras recibir una llamada telefónica que alertaba de una violenta pelea. Durante horas la policía ocultó las muertes a los numerosos gitanos que se congregaron ante el domicilio.
29 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El presunto asesino de las dos personas que murieron ayer en una reyerta entre clanes gitanos se había introducido en la casa mientras se celebraba una fiesta. El hombre, al parecer un varón de mediana edad, fue detenido poco después del suceso. Un grupo muy numeroso de gitanos esperó largo tiempo en el portal del edificio donde se produjeron los crímenes. La tensión que reinaba en el ambiente hizo que la policía tomase la determinación de ocultar durante horas al resto del clan las muertes. En la calle, agentes de la unidad antidisturbios tuvieron que intervenir para separar a los miembros de las familias gitanas implicadas en los hechos, a fin de impedir nuevas agresiones. En los alrededores de la casa se podían ver los efectos del tiroteo con, al menos, una veintena de impactos de bala en los coches aparcados en las inmediaciones y varios cristales rotos. Los propios agentes sufrieron los disparos del agresor y otras personas que participaron en el enfrentamiento, quienes se atrincheraron en el piso con varios rehenes tras observar la llegada de distintos coches de las policias local y nacional. A pesar de la resistencia que encontraron, y tras un primer tiroteo, los agentes lograron acceder al apartamento, donde intervinieron ocho armas: cuatro escopetas, tres pistolas y un machete. Asimismo, se llevaron a quince personas -entre ellas, cuatro niños- para declarar en comisaría. Tras ser detenido, el presunto autor de las muertes pidió protección a la Policía para poder salir del inmueble, ya que temía sufrir las iras de los familiares de sus víctimas.