«El PP es muy injusto con Fraga; le debería dejar disfrutar de una vida más sosegada»

D. FERNÁNDEZ / F. ALLER LEÓN

ESPAÑA

JESÚS F. SALVADORES

José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del Partido Socialista Obrero Español Nada más terminar la conferencia política celebrada el pasado fin de semana por su partido, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, se montó en su coche oficial y puso rumbo a León, la ciudad que le vio nacer. El cónclave socialista supuso el cierre a su primer año como líder de la oposición, doce meses en los que ha logrado desarrollar los puntos esenciales de su proyecto de cambio. La conferencia política celebrada por su partido sirvió también para reforzar el liderazgo de Zapatero en una formación que, por primera vez en las últimas décadas, arropa de forma inequívoca a su ejecutiva por asentimiento.

23 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Zapatero se muestra satisfecho con el resultado de las jornadas celebradas en Madrid. -¿Qué ha significado para el PSOE la conferencia? -Básicamente, tres cosas: la ratificación de la unidad del partido, una clara consolidación del equipo, de las ideas y del proyecto que emanaron del 35 congreso y, en tercer lugar, un debate intenso de ideas, base de un futuro programa electoral. -¿En qué ha quedado el viejo concepto de socialismo liberal y libertario? -El valor de la libertad es esencial para el socialismo. Me parece fundamental que el socialismo del siglo XXI se construya bajo la idea de que el gran objetivo es que no haya dominación de ninguna persona. Para que ello sea posible, hay que trazar políticas que creen condiciones de igualdad, pero la izquierda jamás debe olvidar que el fin es la libertad del hombre. -¿Qué precio paga la ejecutiva por aglutinar el partido en torno a su proyecto? -Ninguno. No creo en un proyecto que se impone fruto únicamente de la visión de una persona. El socialismo refundado en la conferencia amplía sus fronteras ideológicas: el PSOE representa la socialdemocracia clásica y los nuevos valores de la modernidad. -Y tras esa ampliación de fronteras, ¿qué diferencia hay entre el PP y el PSOE? -Hay algunas evidentes. España tiene cuatro grandes objetivos: impulsar la cohesión y la sensibilidad social, modernizarse en materia de nuevas tecnologías y desarrollo, hacer una formulación mucho más activa de España en el concierto internacional y recuperar valores cívicos y culturales, para lo cual la derecha no tiene el liderazgo moral necesario. -En la conferencia enumeró más de una decena de problemas. ¿Por qué no se lo dijo así de claro a Aznar en el debate de la nación? -Creo que se lo dije claro. Pero en el debate sobre el estado de la nación hay que confrontar proyectos y yo me centré en hablar de las grandes prioridades de este país. -Diga una de ellas. -Aliviar presión fiscal a las clases medias y a los trabajadores y equilibrar los ingresos del Estado a través de nuevos instrumentos. Tenemos que redistribuir mejor: no me preocupa que en un país haya ricos, pero las rentas más altas son la que tienen que aportar más. -¿Habrá más dureza en la oposición desde ahora? -No. En muchos mítines, cuando me decían `dales caña'' yo respondía `prefiero dar ejemplo y no caña''. Eso sí, alguna vez habrá que dar ejemplo dando un poco de caña. -¿Cómo se presentan las elecciones gallegas para el PSdeG-PSOE? -Las elecciones gallegas tienen que ser unas elecciones para Galicia. En un sistema democrático tenemos que respetar mucho esto porque si no pierde mucha credibilidad nuestro modelo constitucional. Estas son unas elecciones para Galicia, para los gallegos, para su futuro, para su tierra. Desde esta perspectiva, el PSOE lo que va a hacer es dar su apoyo absoluto al partido en Galicia. Mi impresión es que el PSdeG-PSOE está creciendo, está ganando credibilidad, tiene un buen candidato y es la única apuesta de futuro. -¿Fraga está amortizado? -El PP es muy injusto con Manuel Fraga: a una persona que ha tenido una trayectoria de mucho servicio público en todo tipo de regímenes, el PP le debería dejar disfrutar ya de una vida tranquila, de una vida más sosegada. La petición de esfuerzos y sacrificios debe tener un límite.