El PNV gana las elecciones y supera el envite de PP y PSOE

Luis Ventoso A CORUÑA

ESPAÑA

ELECCIONES EN EL PAÍS VASCO El órdago electoral de los constitucionalistas para desplazar al PNV no ha sido atendido por los vascos. Lejos de la mayoría absoluta, la coalición PNV-EA ganó los comicios con 33 escaños, seis más de los que tenían hasta ahora. Por su parte, la suma de PP y PSE se queda en los 32 escaños que ya ostentaban. Si Ibarretxe cumple su promesa de no contar con el apoyo de EH, tendrá que gobernar en minoría o ganarse al PSE.

14 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los vascos han castigado de manera rotunda el coqueteo con ETA de EH, que pierde a la mitad de sus representantes y se queda con 7 diputados. Por su parte, Izquierda Unida sube un escaño y alcanza los tres. Votaron como nunca y ganaron los de siempre. La participación del 80% (diez puntos más que en 1998) desbordó cualquier previsión. En teoría, una alta afluencia a las urnas favorecía a los constitucionalistas. Pero al final el PNV emerge como rotundo ganador: sube seis diputados y conserva la constante hegemonía que lo mantiene en el poder desde hace 21 años. La coalición que encabeza Ibarretxe obtuvo 599.746 votos, lo que supone 150.000 sufragios más que en 1998 y 24.837 más que la suma de PP y PSOE. El resultado del PNV, aunque le obliga a buscar alianzas con EH o el PSE o a gobernar en minoría con IU, supera de largo las mejores expectativas de Arzalluz e Ibarretxe. Los nacionalistas consideraban un resultado excelente alcanzar el medio millón de votos, y lo han superado. La satisfacción colmaba anoche los ojos de un sudoroso Arzalluz, acuosos mientras valoraba los datos. El presidente del PNV enfatizó que «en el Parlamento Vasco hay una mayoría absoluta de nacionalistas vascos», lo que puede interpretarse como un guante tendido a EH, contradiciendo las promesas de Ibarretxe de no pactar con los filoetarras. Arzalluz sonreía también satisfecho cuando Begoña Errazti, la presidenta de sus socios de EA, gritaba «independentzia, independentzia» coreada por la militancia. Ibarretxe, exultante, lanzó sin embargo un discurso más institucional: «Hemos abierto la puerta a la ilusión, la esperanza y la paz». Y prometió «dialogar con todos sin rencores». El lehendakari recordó además ?desmarcándose un poco de la euforia soberanista de su entorno? que «abertzales o no abertzales, todos somos vascos». El PP sube un diputado Las formaciones constitucionalistas, que habían lanzado un gran envite para desbancar al PNV, suman los mismos escaños que tenían: 32. El PP ha ganado un diputado (PP y Unidad Alavesa han pasado de 18 escaños a 19), pero el PSE lo ha perdido y se queda con 13 escaños. Mayor Oreja, cariacontecido, felicitó al PNV y reconoció sin ambages su «decepción». El electorado vasco no ha escuchado su mensaje de que era necesario retirar al PNV de Ajuria Enea para garantizar el orden público y ganar la paz (ayer mismo, los candidatos constitucionalistas fueron increpados por radicales que quisieron impedirles votar). Aznar, que fiaba toda su estrategia para el País Vasco a un triunfo de la sociedad con el PSOE, sufre su primer traspiés electoral desde que tomó las riendas del PP. Por su parte, el PSE paga su papel de socio menor del PP y pierde un diputado. Aún así, los socialistas mantendrán la lealtad constitucional: José Blanco, el número dos del PSOE, se apresuró a aclarar que «en este momento no se dan las condiciones para la más mínima hipótesis de un gobierno con el PNV». Blanco emplazó a los nacionalistas a respetar la constitución y el estatuto. Otra nota destacada de la jornada ha sido el descalabro incontestable de Euskal Herritarrok. Los electores han votado contra ETA mortificando a Otegi, que baja a la mitad su representación (EH tiene ahora 7 escaños y empeora incluso los 11 que tenía en 1994, cuando aún no se había beneficiado de la tregua etarra). La estrepitosa caída de EH ha producido un trasvase de voto desde el nacionalismo radical hacia el PNV.