Investigan por qué las mordeduras del cadáver son posteriores a la muerte María S.P., de 22 años, fue encontrada por su compañero la noche del domingo en su casa de Godella (Valencia), con mordiscos en la cara y tendida junto a un charco de sangre. En un principio, todos los indicios apuntaban a que el «pit-bull» con el que convivía era el culpable de la muerte. A medida que avanzaban las investigaciones se desveló que las mordeduras que presentaba el cuerpo de la joven se produjeron con posterioridad al fallecimiento de la chica.
02 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Las circunstancias que rodean la muerte de María.S.P. se complican a medida que avanza la investigación. El cadáver tenía graves heridas en la cara provocadas aparentemente por los mordiscos de un perro. No obstante, el animal al que se apuntaba como supuesto autor de las heridas la atacó cuando ya estaba muerta. El can era propiedad del novio de la víctima, que estaba en el mismo domicilio que la joven, según la policía. Los investigadores esperan conocer el informe completo de la autopsia para averiguar si la muerte es o no es de carácter criminal. El pit bull de unos seis meses llamado Tyson no era considerado agresivo. Una de las vecinas de la joven fallecida indicaba que «no lo veía violento como para hacer eso». Para otro vecino, la muerte de la chica fue obra de «alguien que estaba con ella», pero no del perro. «Se oyó ladrar al perro y después la voz del novio de la chica, que decía: has sido tú, Tyson», relató.