El Parlamento vasco cerró ayer su legislatura más corta, en la que el equipo de gobierno de Ibarretxe ha cosechado 60 derrotas Las puertas del Parlamento vasco dejaron ayer atrás un triste bagaje legislativo en el que la coalición gubernamental de PNV y EA, presidida por Juan José Ibarretxe, ha sufrido más de 60 derrotas y sólo ha sacado adelante 14 leyes de limitada relevancia. El presidente de la Cámara, Juan María Atutxa, despidió la última sesión de la legislatura más breve del País Vasco con un «que Dios reparta suerte».
16 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Las proposiciones no de ley, las preguntas o las interpelaciones al Gobierno de Ibarretxe fueron lo de menos en la sesión parlamentaria celebrada en Vitoria. Todos los partidos aprovecharon la ocasión para hacer balance de estos dos años. El portavoz del PNV, Joseba Egibar, censuró la actitud «obstruccionista y de sabotaje institucional» demostrada por PP y PSE y ensalzó la, a su juicio, opción «constructiva, positiva y comprometida» mantenida por el lehendakari y su Ejecutivo. Así las cosas, manifestó que la sociedad es sabia y por ello sabrá «extraer sus conclusiones» y refrendarlas el 13 de mayo. Egibar reconoció, de todas maneras, que la etapa parlamentaria que se cerraba ha resultado negativa para todos. Desde los bancos de la oposición, PP y PSE replicaron al delfín de Xavier Arzalluz y reprocharon que el PNV ha confundido Ajuria Enea con un batzoki (sede social del partido) y que «no han estado a la altura de las circunstancias». El presidente de los populares vascos, Carlos Iturgaiz, afirmó que el «fracaso de Ibarretxe» se ha sustentado en los apoyos recibidos de «HB y ETA; por pasarse por el arco del triunfo los mandatos del Parlamento; por no garantizar las libertades y por poner las instituciones al servicio de su partido». «Un cúmulo de graves errores» que, en opinión de Iturgaiz, ha hecho que los nacionalistas se hayan ganado «a pulso su paso a la oposición». El candidato socialista a lehendakari, Nicolás Redondo Terreros, valoró negativamente la gestión de PNV y EA y lamentó que se haya demorado tanto la cita con las urnas. «Ha tenido momentos más dignos para disolver el Parlamento, como la ruptura de la tregua pasando por el asesinato de Fernando Buesa, hasta las mociones de censura», dijo el dirigente socialista con la mirada puesta en Ibarretxe. La legislatura pasará a la historia de la democracia vasca por ser la más crispada y enfrentada entre los partidos, al extremo de que el insulto y la descalificación personal fueron moneda corriente.