El andaluz Rafael Centeno no considera necesario dimitir, pero puso sus cargos a disposición del partido El parlamentario socialista Rafael Centeno, entre lágrimas, reconoció ayer como suyo el comentario: «Los moros, que se vuelvan a Marruecos, que es donde tienen que estar». La afirmación, que fue recogida por una cámara de Televisión Española antes de un debate del Parlamento «fue una maldita broma», según aseguró el político socialista, quien, no obstante, puso sus cargos a disposición del partido.
15 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Un comentario «informal» del que no recuerda los términos. Rafael Centeno explicó con estas palabras y visiblemente afectado la afirmación xenófoba que hizo el pasado 7 de febrero en la sede del Parlamento andaluz, momentos antes de una sesión plenaria que acogió un debate general sobre el tema de la inmigración. Aunque considera que no debe dimitir por un comentario «que no siento ni pienso», Centeno puso a disposición del partido todos sus cargos, incluido el de diputado. El parlamentario del PSOE pidió públicamente perdón al diputado popular Matías Conde, a quien algunos socialistas habían atribuido las palabras xenófobas, «por el daño personal» que haya podido sufrir. Centeno comentó que la noche anterior había visionado la cinta de vídeo en compañía de su mujer «varias veces» y que, al comprobar que era su voz la que emitía las palabras que han provocado la controversia, se sintió «moralmente» obligado a comunicarlo a la opinión pública, «por la dignidad» que se merecían los malagueños a los que representa. Por este motivo, el político asume su «responsabilidad política pero no la moral». Explicó que, tras la comprobación de la cinta, se puso en contacto con el presidente de la Junta, Manuel Chaves, y con sus compañeros de partido Bustinduy y Asenjo, para comunicarles que iba a comparecer, y se congratuló del apoyo que le prestaron y de que no pidiesen su dimisión. El secretario general del PSOE, Rodríguez Zapatero, pidió disculpas a su homólogo en el PP, Javier Arenas, por las acusaciones de miembros de su partido en Andalucía contra Matías Conde.