Una granada de ETA cae junto a un patio lleno de escolares en Irún

VICKY PIZARRO. Colpisa SAN SEBASTIÁN

ESPAÑA

El artefacto, que no llegó a estallar, fue lanzado contra un cuartel de la Guardia Civil y se desvió ETA estuvo a punto ayer de provocar una masacre en Irún con el lanzamiento de dos granadas contra una casa cuartel de la Guardia Civil. Una de ellas se desvió e impactó en un jardín situado junto a un colegio, en cuyo patio había 30 niños. El atentado era un cebo para atraer a los agentes de las fuerzas de seguridad hasta un coche bomba. Durante ocho largas horas, los vecinos permanecieron encerrados en sus casas hasta que los artificieros, ante la imposibilidad de desactivar el artefacto, decidieron explosionarlo.

21 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

La explosión de las granadas, que se dejó oír en todo Irún, se produjo minutos antes de las nueve de la mañana en el barrio de Belaskoenea, en una zona de alta densidad de población y en la que hay, al menos, cuatro colegios. Un temporizador disparó dos de las granadas que estaban colocadas en tres tubos-lanzadera, apoyados en una maleta sobre el coche bomba-trampa, estacionado en un aparcamiento de una zona elevada desde la que se domina el acuartelamiento. El primero de los artefactos impactó contra la fachada de la casa cuartel. La onda expansiva de la granada hirió leve a un guardia civil, A.U.M, de 27 años, que se encontraba en las inmediaciones. Una segunda granada cayó en un jardín situado junto al colegio La Salle, ubicado en las inmediaciones del cuartel. Restos de la explosión _como cristales, ladrillo, metralla y objetos metálicos_ salpicaron el patio del centro, en el que en esos momentos 30 alumnos de segundo curso de ESO hacían gimnasia. El estallido provocó el pánico entre profesores y estudiantes, que huyeron hacia el interior del edificio. Tras esta explosión, los efectivos policiales obligaron a los más de 500 niños del centro, incluidos los párvulos, a refugiarse en el gimnasio del centro durante más de una hora, ante el temor de que la tercera granada que permanecía en la lanzadera pudiera dispararse y caer en las cercanías de la escuela. Luego, los pequeños fueron trasladados a un parque cercano, fuera del alcance de las bombas.