La Habana dio la orden de expulsar de la embajada a las dos activistas que pidieron asilo Dos de las presuntas etarras detenidas en la noche del lunes en Madrid, Ainara Esteran y Nerea Garro, trataron sin éxito de refugiarse en la embajada de Cuba en la capital, situada en el paseo de La Habana número 194, al intuir que estaban siendo vigiladas por la policía. Las dos activistas, que iban desarmadas y no llevaban mucho tiempo en la capital de España, han confesado que sintieron miedo de ser arrestadas. El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, dijo que la embajada centroamericana actuó «diligentemente».
07 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, confirmó ayer que las dos presuntas terroristas solicitaron asilo político al pensar que «era la única posibilidad de escapatoria». Las dos pensaron como tabla de salvación en la sede diplomática cubana, puesto que el país que preside Fidel Castro permite desde hace varios años la presencia en la isla de un buen número de terroristas. El ministro hizo hincapié en que la embajada actuó «diligentemente» y que desde la propia sede diplomática telefonearon a la policía para advertir de la presencia de dos presuntas etarras. No obstante, fuentes de la delegación cubana en Madrid consultadas por este periódico declinaron hacer comentario alguno y se limitaron a subrayar que todo ocurrió «fuera del perímetro de la embajada». Identidad falsa Esteran y Garro llegaron al número 194 del paseo de La Habana sobre las nueve de la noche, después de llamar a un teléfono de información para conocer la dirección exacta de la sede diplomática. Allí fueron recibidas por el secretario de la embajada centroamericana, a quien mintieron en un principio sobre su identidad, aunque más tarde se identificaron como ciudadanas vascas y pidieron asilo político. Negativa oficial La respuesta del representante cubano, tras recibir instrucciones precisas directamente desde La Habana, fue negativa, por lo que de inmediato puso en conocimiento de los hechos a la policía. Incluso comunicó a los agentes su intención de expulsarlas de inmediato de la embajada, de ahí que exigiera también la presencia en la zona de un vehículo policial. Durante cerca de media hora se produjo un duro enfrentamiento verbal, hasta que Garro y Esteran fueron convencidas de que podían abandonar el edificio sin riesgo de ser detenidas. Finalmente, sobre las 21.30 horas, fueron arrestadas a las puertas de la legación.