Lo dijo a voz en grito, en una reunión con representantes europeos El presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, se mostró ayer indignado al conocer el atentado, hasta el punto de que, a voz en grito y ante los presidentes de los parlamentos autonómicos de Europa, dijo que los terroristas son unos «hijos de puta y unos cabrones, pero España va a poder con ellos». Todos los partidos gallegos, incluido el Bloque, condenaron el atentado de Madrid.
30 oct 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Fraga se encontraba asistiendo a la cuarta Conferencia de Asambleas Legislativas de Europa, que se está desarrollando en Santiago, cuando hizo sus contundentes manifestaciones. Al conocer el atentado, los titulares de los parlamentos allí presentes «guardaron un minuto de silencio y elaboraron un comunicado de repulsa por las tres víctimas mortales. El presidente del Parlamento gallego, Xosé María García Leira, fue el encargado de leer la declaración institucional. «Expresamos _dijo_ nuestra más enérgica condena de los asesinatos de la banda terrorista ETA y de su campaña de agresión y terror contra la sociedad. Proclamamos, asimismo, que existen cauces democráticos suficientes para defender la legitimidad de cualquier idea, que son las urnas y las instituciones representativas de los ciudadanos los mecanismos legítimos para encontrar respuestas a través del diálogo y la palabra». El PSdeG-PSOE manifestó también su repulsa por el atentado. En una nota de prensa, los socialistas gallegos indicaron que ETA volvió a intentar atemorizar a la sociedad para alcanzar la claudicación del Estado de Derecho y su sometimiento «al fanatismo terrorista, algo que nunca conseguirá». El BNG hizo público un escrito en el que condena «firme y rotundamente la violencia que no cesa». Según los nacionalistas, «esta escalada imparable que está atentando de forma vil e indiscriminada contra los ciudadanos que desean vivir en paz debe hacernos reflexionar para que seamos capaces de encontrar vías que garanticen la convivencia pacífica». El alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, calificó de «salvajada» el atentado. El de Ourense, Manuel Cabezas, pidió medidas «drásticas» y el endurecimiento y cumplimiento íntegro de las penas por terrorismo.