El secretario general de UA, Pablo Mosquera, lamentó la marcha de José María Portillo y demandó un plan «urgente» para evitar que los ciudadanos se tengan que ir ante la amenaza de una «revolución fascista». Consideró que el anuncio de Portillo «tiene mucho que ver con los derechos fundamentales, que no están garantizados».
15 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Opinó que la implicación de la juventud vasca en esta «emigración» merece una reflexión e invitó a los partidos políticos y al lehendakari a debatir la cuestión en el pleno de mañana. Josu Jon Imaz (PNV). El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, se solidarizó con el profesor, condenó las amenazas y afirmó que suponen «un intento de limpieza ideológica», empleando así una definición que Euskal Herritarrok realizó en un documento político marco. Imaz subrayó que la sociedad vasca no se puede construir «con exclusiones de unos y otros». Rosa Díez (PSOE). La eurodiputada del PSOE Rosa Díez considera que hechos de este tipo se están convirtiendo en algo «cotidiano». A su entender, es una «pena» que «gente que aporta tanto desde el punto de vista intelectual, de la pluralidad y la libertad de expresión y, por lo tanto, de la pedagogía necesaria en una sociedad como la nuestra, se sienta amenazado hasta el extremo de tener que irse». Javier Madrazo (IU-EB). El coordinador general de IU-EB lamenta «profundamente» que una persona abandone su tierra, sus raíces, su familia y empleo «por ejercer la libertad de pensamiento». Madrazo exigió a EH que muestre su rechazo a estas acciones. Gorka Knörr (EA). El secretario general de EA, Gorka Knörr, lamentó la decisión del profesor y aseguró que su partido trabajará por lograr un marco en el que «todos estemos cómodos y podamos expresar nuestra opinión libremente».