ETA asesina por la espalda a un concejal del PP catalán y lo remata en el suelo

ÍÑIGO CORRAL MADRID

ESPAÑA

ALBERT JULIAN / REUTERS

LA VENGANZA DE ETA ETA se ha vengado. La banda terrorista ha dado respuesta en forma de un nuevo asesinato a la desarticulación de su aparato logístico en el sur de Francia durante el pasado fin de semana. En esta ocasión, la víctima ha sido José Luis Ruiz Casado, un concejal del PP en el ayuntamiento barcelonés de Sant Adrià del Besós. El fallecido recibió un disparo en la cabeza y luego los terroristas le remataron en el suelo con otro tiro.

21 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

ETA hizo ayer coincidir la visita de José María Aznar a Barcelona con el asesinato del edil popular José Luis Ruiz Casado en la localidad barcelonesa de Sant Adrià de Besós. La organización terrorista llevaba seis años sin cometer atentados en Cataluña, desde que fuera detenido, el 28 de abril de 1996, el máximo responsable del comando Barcelona, Felipe San Epifanio San Pedro, Pipe. José Luis Ruiz Casado, de 42 años, casado y con dos hijos, había salido de su domicilio, situado en el número 21 del Paseo de la Rambleta poco después de las 7.30 horas. Cuando apenas había recorrido unos pocos metros a pie para coger su coche y dirigirse a su trabajo, en la empresa ABX Logistic, dos individuos le abordaron en la confluencia de las calles Bogatell y avenida Gran Vía de les Corts Catalanes. Según fuentes de la Delegación del Gobierno en Cataluña, uno de los etarras disparó al edil popular un tiro por la espalda que le causó la muerte de forma instantánea, y a continuación le remató en el suelo con otro disparo. El hecho de que no llevara escolta y de que a esa hora de la mañana hubiera poca gente en la calle facilitó, según fuentes de la lucha antiterrorista, que los etarras cometieran lo que se denomina en el argot policial se denomina una acción limpia. A continuación, los terroristas, de unos 30 años de edad y que vestían uno de oscuro y otro un jersey a rayas, según los testigos, huyeron en un Renault 19 con la matrícula doblada donde al parecer les esperaba una mujer. Finalmente, los etarras dejaron abandonado el vehículo en la calle de Jaume Huguet, de Barcelona, desde donde prosiguieron su fuga a pie por la calle Peñafort. Automóvil robado El automóvil, que quedó calcinado en su interior a consecuencia de la explosión de un artefacto incendiario que los etarras habían depositado para no dejar huellas, había sido robado hace un mes en el barrio barcelonés de Horta, aunque su dueño no había denunciado el robo. Los trabajadores de un establecimiento cercano pudieron sofocar las llamas, lo que podría ayudar si aparecen huellas dactilares.