El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró ayer que el texto de la Ley de Extranjería aprobado por el Consejo de Ministros «es básicamente el que va a quedar, salvo que se nos convenza para incluir alguna modificación», ya que «el consenso y el diálogo no son un fin en sí mismo, el fin es gobernar».
17 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Rajoy confió en que en la tramitación parlamentaria, que comenzará en septiembre, los partidos de la oposición «actúen con responsabilidad, equilibrio y mesura; lo demás es un error monumental, es puro voluntarismo y en muchos casos viene con una indudable dosis de demagogia». Explicó que el «único punto irrenunciable» en la posición del Gobierno es lograr «una ley realista y en la línea que tienen los demás países europeos», ya que la política de inmigración acabará siendo común en la UE y los socios comunitarios no «permitirían» que España tuviera una ley «que impida al Gobierno tener una política en materia de visados y decidir cuántas personas pueden tener un nivel de vida digno en España».