Asturias, bajo el «efecto Marqués»

Pablo González
PABLO GONZÁLEZ A CORUÑA

ESPAÑA

IVÁN ARTÍMEZ

El Principado vuelve a sufrir una crisis que enfrenta a su Ejecutivo con el partido que en teoría debe apoyarle Los asturianos apenas recuerdan lo que es un Gobierno estable. Cuando parecía que la crisis del período de Sergio Marqués había sido una enfermedad que podía curarse con una escisión del PP, Asturias vuelve a afrontar un contencioso que enfrenta al Ejecutivo con el partido que debe prestarle apoyo parlamentario, pero que en la práctica se alía con el PP. Salvando las diferencias, el acoso que sufre el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, por el sector guerrista del PSOE, tiene bastantes paralelismos con el conflicto que en su día enfrentó a Álvarez Cascos con el Ejecutivo de Marqués.

27 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La gota que colmó la discordia fue la Ley de Cajas aprobada gracias al matrimonio de conveniencia formado por el PSOE y el PP, una normativa que traslada al Parlamento la capacidad de decisión que antes tenía sobre Cajastur el Ejecutivo asturiano. Pero la batalla en campo abierto se intuía cercana por las constantes críticas del sector guerrista a las decisiones del Gobierno y se espera un segundo round cuando Álvarez Areces trate de aprobar su proyecto de televisión autonómica. Sergio Marqués quizás respire tranquilo desde su escaño de la URAS. También el PP que lidera Ovidio Sánchez. Las pulgas del descontento que antes campaban a sus anchas por la militancia popular parecen haber saltado a las filas del PSOE. Además, el congreso del socialismo asturiano celebrado el pasado fin de semana no ha servido de insecticida: Areces ganó apoyos entre el sector renovador, pero los guerristas retuvieron su mayoría. Aunque la crisis del PSOE asturiano genera menos leyenda que la del PP, pues sus causas son más diáfanas y no se pierden por los vericuetos del rumor, las comparaciones son inevitables. GOBIERNO SIN PARTIDO. En ambos casos se acusó al jefe del Ejecutivo de excesiva independencia frente a las consignas del aparato. Los problemas de Areces comenzaron cuando, en las listas electorales, el sector más oficialista se hacía con la mayoría de los puestos en la parrilla de salida, y alcanzaron su apogeo con la Ley de Cajas. En una maniobra pragmática, los guerristas aceptaron la candidatura de Areces porque su enganche electoral era mucho más fuerte que el de ningún otro. El portavoz de IU en Asturias, Javier Valledor, realiza un diagnóstico del escenario político que se dibuja con la crisis: «La aprobación de la ley deslegitima al Gobierno elegido hace un año». PODERES EN LA SOMBRA. Otra similitud que no escapa a los analistas regionales es el protagonismo que cobraron en ambos cismas personalidades ajenas al Gobierno de Asturias e incluso a la dirección del partido, pero con amplios respaldos en las bases. En el caso de Sergio Marqués, el poder desde la sombra lo ejercía Francisco Álvarez Cascos, ampliamente redimido tras el éxito _que pocos auguraban_ del PP en las últimas elecciones autonómicas. En la actual crisis del PSOE ese mismo poder lo ostenta José Ángel Fernández Villa, sindicalista con una vocación política indudable y que controla el vivero de votos socialistas de las cuencas gracias al sindicato minero SOMA-UGT. Fernández Villa dejó estos días su fama de conspirador, siempre en un privilegiado segundo plano, para liderar sin medias tintas la oposición al Gabinete de Areces en temas clave de la acción de gobierno. SIN INFLUENCIA. Como Sergio Marqués en su momento, Areces apenas tiene poder en su propio partido, a pesar de que en el reciente congreso optó por liderar sin disimulos el club de los descontentos con el oficialismo. El modelo de no mezclar las secretarías generales con las candidaturas electorales y la responsabilidad institucional está en la raíz del problema.