El «lehendakari» se reunió con todos los partidos vascos, excepto el PP, y constató las dificultades para crear una nueva mesa de diálogo Juan José Ibarretxe se reunió ayer con todos los partidos políticos representados en el Parlamento de Vitoria, excepto el PP, en el marco de la ronda de contactos abierta tras la propuesta aprobada el pasado viernes para poner en marcha una nueva mesa de diálogo. El «lehendakari», sin embargo, constató las enormes diferencias que separan a las distintas formaciones en Euskadi. El portavoz de EH, Arnaldo Otegi, le advirtió de que no está dispuesto a que el Pacto de Lizarra se quede en papel mojado. Para el líder «abertzale», no existen motivos para buscar un «sucedáneo» a un acuerdo que, según dijo, no excluye a nadie.
19 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El primero en visitar la sede presidencial vasca fue el coordinador general de IU, Javier Madrazo, quien trasladó a Ibarretxe su preocupación por la actitud de los populares. «Nos encontramos con que el único objetivo del PP es conseguir el poder en Ajuria Enea con el apoyo del PSE-EE, anteponiendo este interés a la búsqueda de la paz», dijo. A Madrazo le sucedió Nicolás Redondo. El secretario general de los socialistas vascos no quiso hacer declaraciones, pero su compañero Javier Rojo aseguró también que es un «error» que el PP se haya autoexcluido de la nueva ronda de contactos. El portavoz de EH, que estuvo reunido durante tres horas con el lehendakari, señaló que la constitución de una mesa limitada al ámbito de la comunidad autónoma «no serviría» para la normalización de Euskadi, «porque estamos ante un conflicto global». «Sin Navarra e Iparralde», según Otegi, una mesa de diálogo no tendría «ni futuro ni recorrido», agregó. «Los unionistas» Otegi añadió que ya existe un marco para el diálogo multipartidista, el Pacto de Lizarra. Sobre la posibilidad de que PP y PSE quieran sentarse a dialogar, opinó que una nueva fase diálogo «con los unionistas» _como definió a ambos partidos_ es hacer «política virtual o de ciencia ficción». Los últimos en reunirse con Juan José Ibarretxe fueron los socios de gobierno, EA y PNV. La presidenta de Eusko Alkartasuna, Begoña Errazti, aseguró que la decisión del PP demuestra el «desprecio» de este partido hacia las instituciones vascas, lo que, a su juicio, le hace «perder credibilidad de partido serio». El portavoz del PNV, Joseba Egibar, acusó a Aznar de recurrir a un tono «altanero» hacia el lehendakari y los nacionalistas para ocultar, a su juicio, «que no tiene nada que ofrecer».