Los diputados quieren ganar más

EFE MADRID

ESPAÑA

Una encuesta revela el malestar por las 418.415 pesetas que reciben, como mínimo, cada mes Los diputados españoles creen que es momento de afrontar sin complejos un nuevo sistema retributivo y mejorar los medios de que disponen. Éste es su sentir mayoritario, según una consulta entre casi un centenar de diputados, que critican la demagogia con que se reciben sus propuestas salariales.

18 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los diputados apelan a una comparación con otros parlamentarios de la UE y de algunas cámaras autonómicas españolas. Un diputado tiene una asignación constitucional de 418.415 pesetas mensuales brutas, a las que se añade una indemnización por ejercicio de cargo de 106.415 pesetas, en el caso de los parlamentarios de Madrid, y de 234.114 en otras circunscripciones, así como distintos complementos. Esto, recuerdan, les sitúan en los últimos lugares de Europa y lejos de la media de la UE, que supera el millón de pesetas, aunque muchos reconocen que el salario medio español está lejos de la media europea. El debate se ha reabierto después de que un grupo de expertos recomendase armonizar las retribuciones en el Parlamento Europeo para llegar a 1,3 millones de pesetas al mes, y de que en la Comunidad de Madrid se elevasen los sueldos de altos cargos y parlamentarios más del 30 por ciento. Los diputados hacen especial hincapié en la necesidad de mejorar las condiciones de los diputados de fuera de Madrid, ya que creen que las 234.114 pesetas mensuales que perciben como indemnización son insuficientes, máxime cuando desde 1993 está congelada en 24 pesetas/kilómetro la ayuda por vehículo propio. Algunos proponen que, a cambio, se endurezca el sistema de incompatibilidades. También hay voces, aunque escasas, que no ven conveniente un aumento extraordinario y creen que los sueldos deben revalorizarse anualmente, igual que los de la función pública. Ssegún un diputado de izquierdas, desde su espectro político hay «cierto pudor en defender los propios intereses», razón que, junto al convencimiento de que los parlamentarios de la derecha no tienen el Congreso como fuente principal de ingresos, le lleva a ser pesimista respecto a una mejora salarial.