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23 mar 2026 . Actualizado a las 23:09 h.

María Martinón-Torres (Ourense, 1974) es médica de formación y paleoantropóloga de profesión. Doctora en Medicina y Cirugía por la Universidade de Santiago (USC), especialista en Evolución Humana por la Universidad de Bristol y antropóloga forense por la Complutense de Madrid, pertenece al equipo de investigación de Atapuerca desde 1998, y desde el 2015 dirige el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CNIEH). Desde mañana será también la mujer académica correspondiente más joven en ingresar en la Real Academia Galega de Ciencias (RAGC).

En una entrevista que publica hoy La Voz dice cosas tan interesantes como que «tanto la convivencia y la solidaridad como la confrontación y el conflicto», o sea, que cada uno a veces somos buenos y a veces somos malos, explican la evolución del ser humano y que la capacidad del ser humano «de regular su comportamiento, de buscar el equilibrio entre esa parte más egoísta y la más compasiva», es lo que nos permite avanzar. Cree Martinón-Torres que esa regulación «depende del conocimiento: la educación, la cultura, lo que leemos, lo que vivimos…». Y que la colaboración y el cuidado de los demás es lo que ha permitido al ser humano sobrevivir como especie.

Sin embargo, «estamos viviendo una época de violencia en la que uno no puede evitar preguntarse: “¿Somos una especie violenta?”», dice. Y se responde: «Depende del tipo de violencia. Tenemos niveles relativamente bajos de violencia impulsiva —en caliente— comparados con otros primates. [...] Pero la que tenemos probablemente bastante elevada y sofisticada es la violencia premeditada, en frío», que es más peligrosa «porque elimina la empatía. Nos hemos especializado en matar a distancia. Ahora matamos con las manos limpias. La tecnología ha eliminado uno de los frenos naturales que tiene nuestra especie para frenar la violencia, que es la empatía».