Una puerta camuflada en la fachada de piedra de la Cidade da Cultura, en las afueras de Santiago, da acceso al Centro de Procesamento de Datos (CPD) de la Xunta. Es la entrada a una nave a los subterráneos donde se almacena información muy sensible de todos los gallegos. En este lugar del monte Gaiás se procesan tres mil millones de datos clínicos de pacientes del Servizo Galego de Saúde (Sergas).
A este búnker solo se puede acceder bajo criterios de máxima seguridad, y todo lo que ocurre queda registrado: nombre, DNI, movimientos en el interior... Vigilantes y cámaras lo controlan todo.
Lo que muchos llaman «corazón dixital de Galicia» está protegido físicamente y en la red virtual día y noche. Y está disponible siempre, explica uno de sus responsables: «De nada serviría aplicar medidas de seguridade extremas para protexer o acceso aos nosos datos se con iso provocamos unha parálise operativa que impida atender os pacientes con axilidade».