Es un trabajo que requiere sosiego, concentración, dedicación..., además de algo de habilidad, buen gusto, creatividad... Nada que ver, probablemente, con su anterior empleo de conserje en el campus de Ourense de la Universidade de Vigo, donde el trasiego constante de personas es el extremo opuesto. Aitor Martínez dejó este empleo en el 2019, cuando tenía 50 años, para dedicarse a trabajar la madera. «Me explotó la cabeza», dice. Hoy es noticia porque acaba de ganar el premio Productos en los Premios Nacionales de Artesanía por su colección Mundos.
Aitor se formó y montó su taller. Ya no tenía que ir a Ourense cada día (una hora de viaje) y tenía más tiempo para ver a su familia. «Yo no era consciente de que tenía esta parte creativa, pero, mira, sí la había», indica sobre el premio.