Terry Lovejoy heredó la afición a la astronomía de su padre y de su abuela, que de niño le contaba fabulosos relatos sobre el avistamiento del cometa Halley en su paso del año 1910. Comenzó su carrera de cazador de cometas analizando las imágenes del SOHO, un satélite de la NASA que fotografía constantemente el sol y cualquier cosa que se le acerque. Cuando las cámaras digitales se hicieron accesibles a todos los públicos, descubrió que se podían hackear modificando los filtros que se les ponen para bloquear la luz infrarroja que estropearía nuestras fotografías, pero que al mismo tiempo eliminan parte de la luz imprescindible para tomar imágenes astronómicas. Este trabajo, popularizado a través de Internet, le valió el reconocimiento de la comunidad de astrónomos aficionados, y al mismo tiempo le permitió descubrir dos cometas en el 2007. Uno de ellos era realmente excepcional, ya que pertenecía a la categoría de rasantes del sol Kreutz, que se acercan hasta prácticamente rozar nuestra estrella. C/2014 Q2 es su quinto cometa, y seguramente no será el último.
Para localizarlos compara fotografías de pequeñas regiones del cielo tomadas en días distintos. Como las estrellas mantienen su posición unas respecto a las otras, cualquier punto luminoso que parezca moverse entre ellas se considera un candidato a cometa o asteroide. La mayor parte de los que encuentra son en realidad objetos que ya han sido descritos anteriormente, pero de vez en cuando aparece uno que nunca antes había sido observado.