La teoría de las inteligencias múltiples aplicada a la educación
30 abr 2014 . Actualizado a las 12:53 h.¿Cuál es el famoso más inteligente que conoces? Probablemente la primera persona que te venga a la cabeza sea un científico. Por ejemplo, Stephen Hawking. Pocos habrán pensado en un futbolista o en un músico. Y, sin embargo, sus talentos no son ni más ni menos importantes. Solo son diferentes.
Tradicionalmente nos han enseñado que la inteligencia se demuestra sobre todo a través de las capacidades matemáticas y lingüísticas. Pero hoy en día, gracias a la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, sabemos que es un error pensar así. Se puede ser muy inteligente de muchas maneras diferentes. Al menos, de las ocho que definió Gardner. Todas ellas se dan en diferente medida en cada persona. Como explica Ken Robinson, igual que cada persona tiene su propia huella digital también posee su propia inteligencia, diferente de la de todos los demás, fruto de su personal combinación.
Por eso la educación estandarizada actual, que trata a toda la clase como iguales, está muy lejos de fortalecer las capacidades de cada alumno. Sobre todo las de aquellos cuyo fuerte no sean la lingüística o las matemáticas. Ya no digamos si su inteligencia es más de tipo musical o naturalista. Pero cada vez resulta más evidente que tener en cuenta los distintos tipos de inteligencia a la hora de personalizar la educación permitiría obtener un mejor rendimiento del alumnado. Como explica el propio Gardner, «la esencia de mi teoría radica en respetar las diferencias que hay entre los individuos, las distintas maneras en que aprenden, las distintas opciones para evaluarlos y el número casi infinito de modos en que cada uno de ellos puede dejar una marca en el mundo». En contra de lo que pueda pensarse, no es tan difícil aplicar este modelo en al aula. De hecho, son cada vez más los centros educativos, también en España, que se animan a llevar a la práctica la teoría de las inteligencias múltiples.
Mientras confiamos en que la aplicación de este modelo se convierta (algún día) en una tendencia, en el ámbito familiar es igual de importante aprender a identificar y estimular las diferentes capacidades de nuestros hijos: reforzando sus puntos débiles, pero sobre todo fortaleciendo sus habilidades. Porque cuanto más completo sea el desarrollo de una persona en su niñez... mejor preparada estará para afrontar los retos del futuro.
Tipos de inteligencia y sus características
1. Inteligencia lingüística. Es la capacidad para usar las palabras de manera efectiva, en forma oral o escrita. En los niños se detecta en su facilidad para contar cuentos e historias, escribir, leer e incluso hacer crucigramas.
2. Inteligencia lógico-matemática. Si un niño se interesa especialmente por los números, las medidas, las categorías, las relaciones... este puede ser su tipo de inteligencia mejor desarrollado. Esto estará más claro si además les resulta fácil la resolución de problemas aritméticos o disfruta especialmente con los juegos de estrategia y los experimentos.
3. Inteligencia corporal y cinética. Estas personas muestran gran facilidad para manejar su cuerpo, sus sensaciones. Les gusta el deporte, bailar o hacer todo tipo de trabajos manuales.
4. Inteligencia visual y espacial. Estos niños piensan a menudo de forma gráfica: para ellos el mundo está hecho de imágenes y formas. Suelen demostrar mucha facilidad para resolver rompecabezas y les encanta pasarse las horas dibujando o jugando con la plastilina.
5. Inteligencia musical. Se caracterizan por una especial facultad para apreciar y reproducir música, ya sea cantando, tocando instrumentos o componiendo.
6. Inteligencia interpersonal o inteligencia social. Estos niños destacan por su buena capacidad de comunicación con los demás, y llegan a convertirse en líderes de su grupo. Tienen facilidad para comprender los sentimientos ajenos (empatía).
7. Inteligencia intrapersonal. Es la habilidad para reflexionar sobre uno mismo, ser consciente de las propias reacciones y emociones y construir una compleja y rica vida interior.
8. Inteligencia naturalista. Consiste en una especial habilidad para establecer contacto con la naturaleza y para comprender, a través de su observación, sus diferentes procesos y ciclos. Son niños predispuestos a la observación científica de la naturaleza, tanto desde el punto de vista de la biología como de la geología o la astronomía, por ejemplo.