Premio a los descubrimientos que condujeron al desarrollo de células pluripontenciales inducidas
24 oct 2012 . Actualizado a las 13:17 h.El pasado 8 de octubre el Comité Nobel de Medicina o Fisiología anunció que este año el premio sería compartido por el británico John B. Gurdon y el japonés Shinya Yamanaka, «por el descubrimiento de que las células maduras se pueden reprogramar hasta reconvertirlas en pluripotenciales». En noviembre del 2007 una noticia sobre la obtención de células madre humanas a partir de células de la piel apareció publicada en los principales medios de comunicación. Fue una de esas raras ocasiones en las que una noticia científica ocupaba la primera página de periódicos y telediarios. Tanta atención mediática hacia un nuevo descubrimiento estaba justificada por el hecho de que las células madre suponían la vía de curación más prometedora para muchas enfermedades en las que resulta imprescindible regenerar el tejido para recuperar la función normal del órgano. Sin embargo, dado que hasta ese momento se obtenían a partir de embriones humanos, las células madre ponían a muchas personas en el dilema de tener que elegir entre la salud y sus ideas morales y religiosas. De hecho, instituciones como la Iglesia católica y muchos gobiernos y partidos políticos de ideología conservadora se manifestaban abiertamente en contra de su utilización. Pero el nuevo tipo de células madre no planteaba ningún tipo de dilema moral, ya que se obtenían a partir de células de la piel de personas adultas.
Shinya Yamanaka
Aquel descubrimiento, del que fue autor el científico japonés ahora premiado con el Nobel, tuvo además otra consecuencia importante. Según uno de los paradigmas de la biología celular cuando una célula emprende el camino de la diferenciación para convertirse en adulta es imposible que dé pasos hacia atrás o que vuelva a su estado inicial. Se creía que los genes rectores de la diferenciación iban quedando bloqueados de forma irreversible conforme avanzaba el proceso. Shinya Yamanaka demostró que eso no era cierto. Al introducir genes de factores de crecimiento en células adultas consiguió que retrocedieran hasta el estado embrionario pluripotencial. Tuvo que elegir entre cinco posibles genes reguladores, algunos de los cuales eran oncogenes, y utilizó retrovirus como vehículos para transportarlos al interior de las células. Las nuevas células recibieron el nombre de «células madre pluripotenciales inducidas» (iPS cells o IPSCs en sus siglas en inglés).
Pese a reconocer la trascendencia del descubrimiento, en aquel momento la comunidad científica se mostró muy cauta a la hora de precisar cuándo sería posible aplicarlo al tratamiento de enfermedades como la diabetes o a ciertos tipos de cáncer. Por ejemplo, el hecho de que se utilizasen retrovirus para introducir los genes en las células suponía un problema. Tampoco parecía demasiado seguro recurrir a técnicas de alteración genética para conseguirlo. Ambos inconvenientes se resolvieron pocos años después. En el 2008 se anunció el descubrimiento de una técnica que permitía retirar los oncogenes una vez inducida la pluripotencialidad y en el 2009 se descubrió que era posible reprogramar las células usando proteínas en lugar de genes. Pero aún persisten problemas que habrá que resolver antes de que las células pluripotenciales inducidas puedan tengan aplicación clínica. Su futuro es muy prometedor, y esto es lo que ha reconocido el Comité Nobel premiando a Gurdon y Yamanaka.