En cuestión de energía, eres tú quien decide

Antonio Sandoval sandoval@terranova-sl.es

ESCUELA

Desconectar los aparatos eléctricos cuando no se usen, considerar la bicicleta como una alternativa al coche y aprovechar la luz del sol son prácticas respetuosas con el medio ambiente. La energía que necesita tu cuerpo para funcionar proviene de alimentos sanos, pero también del entorno en el que se mueve y con el que está en contacto

17 oct 2012 . Actualizado a las 14:21 h.

Mientras leas estas páginas probablemente no te muevas demasiado. Como mucho, cruzarás las piernas o te rascarás pensativamente tras la oreja. Aún así, tu cuerpo estará muy activo. Infinidad de corrientes de todo tipo lo atraviesan cada instante de uno a otro extremo. El aire entra y sale de tus pulmones, la sangre corre por tus venas y arterias impulsada por tu corazón, los nervios envían información al cerebro, y este la procesa para convertirla en cuanto necesitas para interpretar el mundo. Aunque creas haber parado un instante a leer, lo cierto es que no paras.

El uso de bombillas de bajo consumo en lugar de incandescentes permite ahorrar energía

A fin de mantener toda esa actividad, y no solo la que te exige el estudio o la práctica de tu deporte favorito, necesitas mucha energía. Esa necesidad de energía es lo que llamas «hambre». El apetito se parece bastante a esa lucecita roja que desde el salpicadero del coche avisa que queda poca gasolina.

Rendimiento y reservas

Tu cuerpo es muy sabio. A menudo, ¡mucho más sabio que tú! ¿Te imaginas que se pusiera a gastar energía sin ton ni son, derrochándola de forma innecesaria? ¿Que, por ejemplo, se pusiera a saltar mientras duermes, o a agitarse mientras estudias o charlas con tus amigos? No lo hace: tu cuerpo es muy eficaz utilizando sus reservas de energía.

Productos sanos y naturales

Pero... ¿de dónde sale esa energía? De sobra lo sabes: la mejor energía para ti es la que prroviene de productos sanos y naturales. No necesitas acudir a un nutricionista para saber que el agua, las frutas, verduras y hortalizas, los productos lácteos, pescados y carnes, legumbres o cereales son infinitamente mejores que la bollería industrial, las chucherías o los referescos carbonatados y azucarados. Pues bien: si tu cuerpo sabe utilizar eficazmente la energía, y tú, cúales son tus mejores fuentes para obtenerla, ¿orqué no aplicar la misma regla a tu entorno? Recuerda que tu cuerpo no acaba del todo en tu piel. Que tanto a través de ella como a través de la respiración y la alimentación estás en permanente contacto con tu entorno. Y que ese entorno también puede aprovecharse, o sufrir, del uso o abuso que hagas de las energías que necesita. Es decir, de cuánta energía gastas, y de qué tipo.

Compromiso con el medio ambiente

En eso tu cuerpo ya no te puede ayudar. Vas a necesitar tu compromiso con el medio ambiente y contra el cambio climático, tu sentido común e inteligencia, y por supuesto, información. Por suerte, ¡cuentas con todo eso! A continuación te planteamos unas cuantas ideas para ahorrar energía en el uso de diferentes aparatos en tu vida cotidiana. En cuanto a qué fuente energía elegir, no creas que no puedes hacer nada. Sin ir más lejos, para leer estas páginas, si es de día, puedes elegir entre encender una lámpara o acercarte a una ventana.