Fracaso de Ciudadanos en su debut en las elecciones gallegas

La formación naranja se queda muy lejos de conseguir los votos suficientes para entrar en el parlamento gallego


Ciudadanos ha debutado en las elecciones gallegas con mal pie. Con solo un 3,38 % de los apoyos (48.103 papeletas), la formación naranja se queda sin representación en el parlamento gallego. Tampoco sale bien parada de los comicios vascos, lo que supone el primer revés importante para los de Albert Rivera tras los regulares resultados de las generales del pasado junio. «Las casi 50.000 personas que nos han votado no se van a quedar sin voz -ha prometido la candidata Cristina Losada en su valoración de los resultados-. Vamos a trabajar para poder entrar en el Parlamento de Galicia dentro de cuatro años», 

Por provincias, los peores datos los ha registrado C's en Ourense, donde con el 2,76 % de los votos (4.797) ni siquiera consigue consolidarse como quinta fuerza, posición de la que se adueña Democracia Ourensana este 25S con más de siete mil votos (el 4,41 %). En Lugo, el partido encabezado por Losada se queda con el 2,77 % de las papeletas; en A Coruña, con el 3,33 % y en Pontevedra, con el 3,89 %.

Decepcionada, Losada ha culpado del estrepitoso fracaso de su partido a una «ley electoral injusta y obsoleta», pero ha admitido que la situación «no era fácil». «Estamos en una comunidad autónoma donde hay un partido que goza de un predominio muy importante y en un ciclo electoral complicado», ha considerado.

Durante toda la campaña, Ciudadanos ha aparecido sistemáticamente en todas las encuestas en último lugar entre los que prometían conseguir representación. Su fracaso, al igual que el de UpyD en el 2012, confirma sin embargo que los gallegos siguen sin confiar en partidos de marcado corte centralista. Su campaña electoral autonómica, de todo menos discreta, tampoco ha ayudado. La formación de Albert Rivera resbaló varias veces en el entrenamiento de este 25S: se paseó por las calles gallegas en un autobús con hasta tres descarados errores -uno de ellos, la bandera al revés- y prescindió del gallego en el debate electoral. También se vio salpicada por una polémica anexión a sus filas, la de un simpatizante de grupos hinchas radicales serbios.

Su candidata ha pasado, además, completamente desapercibida. Ninguno de los espectadores del debate a cinco preguntados por Sondaxe consideraron como ganadora a Losada, donde la viguesa recitó insistentemente su bien aprendida lección: que un PP controlado es mejor que un Feijoo con otra mayoría absoluta, que unos populares vigilados también son mejor que un multipartito de la izquierda. Y si su paso por la cita en la TVG fue tímido, inexistente fue su presencia en la publicidad a domicilio de su partido, donde el gran protagonista fue, una vez más, Albert Rivera.

El líder de Ciudadanos quería ser decisivo. Durante estas últimas semanas se ha esforzado en presentarse ante los gallegos como la llave para controlar a Feijoo, pero también como la alternativa a «un batiburrillo de partidos antisistema que lo único que les une es estar en contra de otro». En la recta final, echó el resto rogándole a los electores que castigasen en las urnas gallegas a «los del bloqueo» de España, a los del PP y especialmente a los del PSOE. En uno de sus mítines más nutridos, Rivera desveló su estrategia: obtener representación en Galicia para que su partido ganase más peso. No lo ha conseguido. 

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