Los candidatos se lanzan a seducir el voto fronterizo con sus contrincantes

PP y En Marea tiran el anzuelo en el caladero de un PSOE que se erige en «rebelde»


redacción / la voz

Galicia mantuvo durante dos décadas un modelo estable de partidos, nacido de aquella controvertida reforma electoral de 1993, que apuntaló el protagonismo de tres actores: PP, PSOE y BNG. Pero el clima de desafección alentado con la crisis, el movimiento 15M y, en el caso gallego, también las escisiones del Bloque trajeron nuevos protagonistas a escena -Anova, CxG, Podemos, Ciudadanos, AGE y ahora En Marea son los principales- para competir muchas veces por el mismo espacio electoral. Es algo que se hizo notorio en la actual campaña y en la del 26J. Feijoo dio el aldabonazo intentando seducir a los votantes defraudados con el PSOE y a todos los de Ciudadanos, explicándoles a estos últimos que sus sufragios no se traducirán en escaños en estas elecciones, como en las últimas generales. Otros candidatos actúan en la misma dirección marcando terreno o intentando recuperar a los simpatizantes que pusieron sus ojos en las siglas de la llamada nueva política.

El BNG y el PSOE son las dos fuerzas que más se resintieron por el big bang del modelo político sufrido en los últimos años. Los socialistas gallegos obtuvieron en las generales de junio menos de la mitad de los votos que en el 2008, mientras que el Bloque perdió desde entonces cuatro de cada cinco. En el polo opuesto, el PP resiste mejor la concurrencia, pues retiene a cuatro de cada cinco electores que tenía al comienzo de la crisis.

Los espacios fronterizos entre las diferentes fuerzas, donde se sitúan esos votantes que lo mismo pueden elegir la papeleta del PSdeG que la del BNG o En Marea, según sea el tipo de convocatoria, o que llegado el caso pueden dudar entre el PP y Ciudadanos, son los más disputados en la carrera del 25S.

No resulta extraño, por tanto, que Xoaquín Fernández Leiceaga, el candidato socialista, aproveche cada acto electoral para reafirmar su parcela, la más disputada por el resto debido a su centralidad, con proclamas como la que ayer mismo soltó ante un grupo de universitarios con los que mantuvo un encuentro en Santiago: «O voto de rebeldía é o voto ao Partido Socialista, rebeldía contra o Partido Popular, contra o populismo o a simple protesta», dijo, aludiendo directamente a En Marea, el partido con el que se disputa la segunda plaza en Galicia.

En el fragor por pescar en todos los caladeros, el presidente de la Xunta y candidato a la reelección por el PP, Alberto Núñez Feijoo, llegó ayer a poner en valor al expresidente socialista Emilio Pérez Touriño. «Un bo expresidente da Xunta, vendo o que hai», dijo Feijoo de su antecesor, abriendo de este modo las puertas al votante socialista más moderado, que puede recelar de un posible pacto con los socios de Podemos.

Desde En Marea, Luís Villares no pasó por alto el propósito de Feijoo de lanzarle el anzuelo a la bolsa electoral del 70 % de los gallegos que se sienten tan españoles como gallegos. Ayer fue más allá al evitar la ubicación en el eje izquierda-derecha para apelar al «cen por cen» de los gallegos que no quieren corrupción.

También la candidata del BNG, Ana Pontón, pugna cada día por reafirmar su espacio frente al resto de la izquierda, especialmente su principal competidor, En Marea. Y desde Ciudadanos intentan pescar en el PP y en el caladero de los socialistas para «condicionar» al futuro Gobierno.

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